martes, 18 de septiembre de 2007

El Lago de los Cisnes

Para escuchar la música del Acto II del Lago de los Cisnes, de Piotr Ilich Chaicovsky, mientras lee esta entrada:



Este domingo sucederá un acontecimiento histórico: Julio Bocca bailará El Lago de los Cisnes con el Ballet Estable del Teatro Colón. ¿Por qué histórico? Por al menos dos motivos.
Primero porque éste será el último ballet clásico completo del bailarín argentino. De aquí a su despedida, el próximo 22 de diciembre en un escenario al aire libre al pie del Obelisco, Julio Bocca bailará programas mixtos u obras contemporáneas como Bocca Tango, pero ya no un ballet completo.
En segundo lugar, porque ésta sera la primera vez (y última, claro) desde febrero de 1999 que Bocca baile con el Ballet Estable. Y había sido también con El Lago de los Cisnes. Desde entonces, se peleó con el Teatro Colón y nunca más volvió a actuar con la compañía, a pesar de seguir formando parte de sus filas.



Para mí, estas funciones revestirán un carácter emotivo muy especial: la primera vez que vi bailar a Julio Bocca fue precisamente en El Lago de los Cisnes, con el Ballet Estable del Teatro Colón. Fue el 15 de noviembre de 1989. Yo tenía quince años y me enamoré perdidamente del que sería luego el objeto de mi trabajo periodístico durante siete años. Con estas funciones, las últimas que vea de Julio (descontando la última del 22 de diciembre) se cierra definitivamente el círculo empezado dieciocho años atrás.

Julio nunca más será Sigfrido. Nunca más será Romeo. Nunca más será Des Grieux. Nunca más será Basilio. En estos días, él está más contento que nunca. Aborda esta última etapa de su carrera de bailarín con una sonrisa permanente en los labios. Durante la fiesta privada que se organizó en las bambalinas del Teatro Opera el domingo 16 de septiembre, luego de la última función en ese coliseo, no paraba de reírse. Nosotros, en cambio, teníamos los ojos húmedos y la garganta llena de lágrimas que intentábamos impedir salir.

No fui complaciente con Julio en mi libro. No fue la fan la que escribió esta biografía, sino la periodista que procuró ser lo más objetiva posible o, en todo caso, lo más subjetivamente desinteresada posible, como explico en la introducción. Pero hoy, es la admiradora la que llora ríos de lágrimas al verlo por última vez en el escenario. Y cuando Julio sea Sigfrido por última vez, seré ese cisne que muere y se arroja con él en las aguas del lago encantado.


Funciones en el Luna Park (el Teatro Colón está en obras de restauración):

Ballet Estable del Teatro Colón
Dirección artística: Raúl Candal
Coreografía: Raúl Candal, según el original de Marius Petipa y la versión de Jack Carter
Asociación Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón
Director musical: Carlos Calleja
Artistas Invitados: Julio Bocca, Alina Cojocaru (primera bailarina del Royal Ballet de Londres)
Escenografía: Gastón Joubert
Vestuario: Producción Teatro Colón
Diseño de Luces: José Luis Fiorruccio

Reparto:
El Príncipe Sigfrido: Julio Bocca (23, 26, 27 y 28), Alejandro Parente (25 y 30), Dalmiro Astesiano (29)
Odette/Odile: Alina Cojocaru (23, 26, 27 y 28), Gabriela Alberti/Silvina Perillo (25), Maricel De Mitri/Karina Olmedo (29), Silvina Perillo/Miriam Coelho (30)
Von Rothbart, el hechicero: Vagran Ambartsoumian (23, 26 y 27), Leandro Tolosa (25 y 28), Lucas Garcilazo (29 y 30)
El Bufón: Leonardo Reale (23, 26, 27 y 28), José María Varela (25, 29 y 30)

Argumento:

Primer Acto

En uno de los jardines de su castillo, el príncipe Sigfrido celebra, junto con sus amigos, su cumpleaños. La reina, madre de Sigfrido, llega a la fiesta para recordar a su hijo que debería escoger una esposa y que con ese propósito le ha preparado una fiesta al día siguiente. En la fiesta estarán invitadas jóvenes muchachas y el príncipe deberá elegir a una de ellas. Esto causa una gran melancolía en Sigfrido. Sus amigos, al finalizar la fiesta, deciden invitarlo a ir de caza.

Segundo Acto

En el bosque cerca del lago comienzan a salir de las aguas unos cisnes que se van convirtiendo en hermosas jóvenes. Sigfrido llega al lago y apunta con su ballesta hacia las jóvenes-cisnes cuando aparece su reina Odette. Ella le cuenta que fue transformada en cisne junto con sus compañeras por el malvado mago Von Rothbart, que vuelven a su forma humana solamente en la noche y que el hechizo sólo puede romperlo quien le jure amor eterno. Los jóvenes se enamoran rápidamente. Cuando Sigfrido va a jurarle amor eterno a Odette aparece Von Rothbart, quien hace que las jóvenes vuelvan a convertirse en cisnes, para evitar que el príncipe rompa el hechizo. Antes de marcharse Odette, Sigfrido le pide que asista al baile que se realizará en el castillo la noche siguiente. Odette se aleja convertida en cisne.

Tercer Acto

Se celebra la fiesta en el castillo donde Sigfrido deberá elegir esposa. Entra la reina madre junto a Sigfrido y el maestro de ceremonias da comienzo al festejo. Se presentan las jóvenes casaderas y la reina madre pide a Sigfrido que elija esposa. Él piensa en Odette, se niega a escoger esposa y su madre se enfada con él. En ese momento el maestro de ceremonias anuncia la llegada de un noble desconocido y su hija. Es el barón Von Rothbart que llega a la fiesta con su hija Odile. El príncipe, hechizado por el mago, cree ver a Odette en Odile. La escoge como su esposa, la reina madre acepta y Sigfrido jura a Odile amor eterno. Von Rothbart se descubre y muestra a Odette a lo lejos. Sigfrido se da cuenta de su terrible error y corre desesperado hacia el lago.

Cuarto Acto

A las orillas del lago las jóvenes-cisne esperan tristemente la llegada de Odette. Ella llega llorando desesperada, contándole a sus amigas los tristes acontecimientos de la fiesta en el castillo. Aparece Sigfrido y le implora su perdón. Reaparece Von Rothbart reclamando el regreso de los cisnes. Sigfrido y Odette luchan contra él, pero todo es en vano, pues el maleficio no puede ser deshecho. Los dos enamorados se lanzan al lago. Von Rothbart muere a consecuencia de ese sacrificio de amor y los otros cisnes son liberados del maleficio. Se ve aparecer sobre el lago los espíritus de Odette y Sigfrido, ya juntos para siempre en la muerte.

Existen otras versiones para el final del cuarto acto. En algunas, Odette y Sigfrido luchan por su amor y rompen el hechizo matando a Von Rothbart y pudiendo así vivir juntos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias Angeline. Leo regularmente tu blog y me encanta todo lo que escribes de Julio. Yo también soy una apasionada y enamorada de su arte y de su persona. Soy española y he seguido a Julio desde que lo vi por primera vez, hace siete años, por todas partes. Lo he visto en varias ciudades de España y Europa y ahora me estoy planteando ir a ver la última función en Buenos Aires. Me muero de pena al pensar que se retira y que ya no le veré más.
Te agradezco los vídeos que has colgado, los del Lago de los cisnes son espectaculares...ojalá no tuvieran cortes, pero algo es algo. Te envidio por las veces que has podido verlo y hablar con él, qué suerte tienes!!!!!!!!! Estoy deseando leer tu libro, espero que lo editen pronto en España.
Gracias de nuevo y un abrazo de alguien que te entiende y te envidia.

Angeline Montoya dijo...

Gracias a vos por leer mi blog y dejarme tu lindo comentario. ¡Me alienta a seguir!
Espero que puedas conseguir mi libro. Si bien por ahora es cierto que no se vende en España (¡ojalá suceda algún día, pero no depende de mí!), podés conseguirlo en línea en las direcciones que pongo en la barra lateral de mi blog.
¡Un gran abrazo!
Angeline