miércoles 13 de enero de 2010

Teresa Repetto de Bocca (1916-2010)

Me acabo de enterar del fallecimiento, hace pocos días, de la abuela de Julio, Teresa Repetto de Bocca. El bailarín y su madre Nancy, la hija de Teresa, arrojaron sus cenizas al mar desde el muelle de Mar de Ajó. "Fue muy raro, pero emotivo", dijo Bocca. "Al ver caer las cenizas me di cuenta de golpe de que en realidad no somos nada".


De izquierda a derecha: Nancy Lojo, Julio Bocca, Teresa Repetto y Nancy Bocca, durante la fiesta luego de la última presentación de Bocca en el MET con el ABT, en el 2006 
(Foto: Angeline Montoya)

Teresa Josefa Repetto (...) había nacido en Olivos, en la provincia de Buenos Aires, el 4 de diciembre de 1916. Sus padres, Juan Bautista Repetto y Rosa Nuncia Marchetti, habían venido de Italia durante la Primera Guerra Mundial. Rosa Nuncia provenía de una familia adinerada, pero al morir su madre, el dinero "se empezó a mudar de un pariente a otro" y se esfumó. "Mi mamá no tenía mucho estudio, pero era muy inteligente. Aprendió a leer y escribir sola", cuenta Teresa. En Italia, antes de casarse, Rosa Nuncia era dama de compañía de una joven que estudiaba canto en Milán.
            Teresa y sus cinco hermanos nacieron en Argentina. Sus primeros años de vida estuvieron marcados por la pobreza. La familia vivía en Munro, en una de las tantas quintas que se sucedían en medio del campo. Juan Bautista Repetto era el encargado de la explotación de frutas. "Todos los días", cuenta su hija Teresa, "venía gente a pedir limosna. Entonces mi papá iba al centro, una vez por semana, a llevar mercadería con carro y caballo a la confitería del Molino. En la confitería, le entregaban en una bolsa todas las cosas que sobraban. Lo bueno, lo separaba para los pobres y lo otro, para los animales que se criaban en la quinta. Luego pasaba la gente y mi mamá les daba a todos su paquetito de comida y mate cocido". Teresa trabajó desde chica para colaborar con la economía de la casa. Se inició como modista, confeccionando vestidos de novia, y continuó con ese oficio hasta después de jubilarse, cuando siguió cosiendo trajes de ballet.
De esa joven de apenas 19 años, siempre bien arreglada y vestida, fue de quien se enamoró Nando en 1935. Después de dos años de noviazgo, Teresa y Nando decidieron casarse. Nando se mudó a Munro y un año después, en 1938, el mismo año en que la primera fábrica de productos químicos Atanor abría sus puertas, tuvieron a Nancy, su única hija.
Julio Bocca, la vida en danza, ed. Aguilar, p. 28



A lo largo de los siete años de elaboración de mi libro sobre Julio Bocca, he tenido la suerte de acercarme en numerosas ocasiones a su abuela, en particular en Quattrocascine, el caserío en el que nació su marido Nando, el abuelo de Julio, cuando le dieron la ciudadanía honoraria. También fui invitada al cumpleaños 85 de Teresa, en diciembre de 2001, con toda la familia Bocca.


Mi libro, antes de su publicación, contaba con muchos capítulos más que tuvieron que ser cortados para que no fuera una enciclopedia interminable. Uno de esos capítulos fue el relato de esa ceremonia, que quedó muy resumido en la versión publicada.


He decidido copiarlo aquí en su integralidad, en honor a Teresa.

Teresa y su hija Nancy caminan despacito, tomadas del brazo. Se han puesto sus joyas y perfumado. Teresa lleva una falda marrón. Nancy cubre con un poncho un conjunto pantalón-chaqueta azul. No lleva medias a pesar del frío: siempre tiene los pies calientes. Se han pintado y caminan por las calles de Alessandria. Julio y el resto de la compañía están a punto de alcanzar el Teatro Comunale, un mastodonte de cemento que domina una avenida arbolada. La noche cae y el frío se hace agudo, aunque ya estemos en abril. Las dos mujeres piensan en la ceremonia del día siguiente. No es la primera a la que asisten, y probablemente no sea la última. Pero ésta reviste un carácter especial para toda la familia: a Julito le van a dar la ciudadanía honoraria de Bosco Marengo, el pueblo de origen de su abuelo Nando. En realidad, Fernando Bocca nació, como sus tres hermanas y sus tres hermanos, en Quattrocascine, uno de los cinco caseríos piamonteses que componen Bosco Marengo. Su esposa, Teresa, y su hija, Nancy, han venido especialmente de Buenos Aires para la ceremonia del sábado. Esta noche, van a asistir a la función de Julio y de su compañía, el Ballet Argentino. Son las siete y todavía hay tiempo: no están muy apuradas en llegar al teatro. Se detienen en un bar. Así, con sus joyas, su perfume y todo, entran en el primer bolichito que encuentran. Un lugar oscuro, ruidoso, lleno de humo y olores, de mujeres con la mirada vacía y de hombres que han tomado demasiado. Sin vacilar siquiera un segundo, Teresa y Nancy se sientan en la única mesa libre, cubierta todavía por cenizas, migas de pan, manchas pegajosas. Nancy pide un té. Teresa, un capuchino. Están sentadas sin tocar el respaldo, derechas las dos, casi solemnes. Teresa murmulla: "Me parece que estamos un poco fuera de lugar". Nancy contesta: "Es que piensan que somos de otra clase porque nos ven así arregladitas; lo que no saben es que nosotras somos como ellos, de origen humilde". Cuando terminan de pagar, con la misma elegancia y la misma dignidad, se abren paso hacia la salida. Lentamente, se dirigen hacia el teatro. El recibidor todavía está vacío. Algunas muchachas de uniforme rojo preparan los programas. Teresa y Nancy quieren quedarse en la platea antes del espectáculo, "para no molestar a Julio, porque no le gusta que andemos por ahí antes de las funciones". Igualmente las llevan al escenario. Se sienten un poco desubicadas, quizás más que en el bar. Saben que no tienen que estar ahí, creen que a Julio no le va a gustar. Julio sale de su camerino, todavía con sus jeans y su buzo bordó. Está nervioso. Le han comentado que todo el pueblo de Quattrocascine, alcalde incluido, va a asistir a la función. Le atormenta pensar en la ceremonia de mañana, el encuentro con los familiares de su querido abuelo, fallecido hace tanto tiempo ya. Más de veinte años: una eternidad. Julito, sin embargo, le recuerda como si todavía estuviera vivo.
Las dos mujeres, finalmente, regresan al recibidor y se sientan frente a una mesita redonda de mármol, mirando a la gente que empieza a entrar. Después de diez minutos, un grupo de cinco personas ingresa al hall. Visiblemente no son simples espectadores. Teresa se levanta: "Aquí vienen", dice a Nancy. Al abrazar a Teresa, una de las mujeres, Rosa, tiene lágrimas en los ojos. Recuerda a su tío Nando, que conoció cuando era tan chiquita. Las presentaciones se hacen en italiano: Rosa y Lorenza son las hijas de Domenico, el hermano mayor de Nando. También están sus maridos respectivos, y la hija de Lorenza, Laura. Todos se juntan alrededor de la mesa redonda. Rosa y Lorenza trajeron fotografías de sus familias, así como las que Nando enviaba regularmente desde la lejana Argentina, donde había decidido instalarse 70 años atrás: una de él y su joven esposa Teresa en el casamiento civil, otra de Teresa, Nando y su hija Nancy, cuando todavía era una niña, en una playa del Río de la Plata, una tercera de Nancy en su vestido de primera comunión hecho por Teresa... Una de las fotografías muestra a una elegantísima pareja: él, con un traje impecable, buen mozo; ella, con un peinado típico de la década del treinta, con sombrero y tapado de piel. Los dos sonríen a la cámara, mejilla contra mejilla. Poco a poco, todo el pueblo de Quattrocascine se reúne en el recibidor del teatro. Todos se muestran emocionados, como si se reencontraran con el mismo Nando.
En un principio, Teresa no tenía muchas ganas de venir. Decía estar cansada como para hacer semejante viaje a sus 84 años. Julio le había dicho que lo pensara. Que iba a ser una linda ceremonia. Cada tanto, la llamaba a su casa de Munro, en la provincia de Buenos Aires, para saber qué haría, para pedirle que fuera, para decirle lo importante que sería su presencia. Hasta el último momento, la abuela se inclinó hacia el no. "Finalmente, cedí ante la presión de la familia de Quattrocascine"[1], precisa. El miércoles 4 de abril de 2001, Teresa y Nancy emprendieron un largo viaje hasta el corazón del Piamonte italiano: un avión las llevó de Buenos Aires a Madrid y luego a Milán, adonde llegaron a la noche siguiente. Allí, sin siquiera tomarse un descanso, asistieron a la función de su nieto e hijo, Julio, que bailaba en el Teatro Piccollo con el Ballet Argentino, en el medio de una gira de un mes por Francia e Italia. El viernes a la mañana, todos partieron en autobús hacia Alessandria.
La llegada a esa ciudad de noventa mil habitantes, capital de la provincia homónima, reiteró una rutina ensayada y repetida a lo largo de decenas de otras giras: sacar las maletas del autobús, esperar a que el tour manager, el hombre-orquesta de la gira, reparta las habitaciones, deshacer las maletas y, para Julio y el equipo técnico y artístico, revisar el teatro. Teresa y Nancy, por su lado, por fin pudieron tomar el tiempo de descansar un poco antes de prepararse para la función y, sobre todo, para el encuentro con la familia Bocca de Quattrocascine.
Sentados alrededor de la mesita del hall del Teatro Comunale, Teresa, Nancy y sus lejanos familiares hablan de Nando. Laura Marchesin, la hija de Lorenza, recuerda lo que siempre le contaron los ancianos del pueblo: que el tío abuelo Nando, como su padre antes de él, era un eximio bailarín. Una tradición familiar que su nieto Julio llevaría hasta su cumbre.
Finalmente, las acomodadoras vestidas de rojo anuncian que la función está a punto de comenzar. Lentamente, el grupo se levanta y se dirige hacia la enorme sala de hormigón, de un estilo algo soviético en sus formas y perspectivas. Las butacas están todas ocupadas: no queda ni un solo asiento libre. Quattrocascine, a esa hora, es un pueblo fantasma: prácticamente todos sus habitantes han acudido a Alessandria para ver bailar al nieto de Nando. Las luces se apagan y en el escenario aparecen dos siluetas a contraluz. Empieza el Adagio para Cuerdas de Samuel Barber. Suavemente, las siluetas se enlazan y desenlazan. A medida que la intensidad de la luz aumenta, surgen los rostros de los bailarines. Lino Patalano aparece en la parte trasera de la sala. Pregunta, ansioso, a media voz: "¿Aplaudió el público cuando vio a Julio?" Todos parecen muy nerviosos. El espectáculo termina con el público de pie, aclamando al afamado bailarín argentino. Detrás del escenario, la muchedumbre se agolpa en la puerta de su camerino. Contrariamente a su costumbre de huir ni bien termina el espectáculo, Julio recibe a todo el mundo con mucha paciencia: a los Bocca de Quattrocascine, al alcalde de Bosco Marengo, Carlo Demicheli, pero también a una compañera de la escuela del Teatro Colón de Buenos Aires, Andrea Man, que vive ahora en Italia. Finalmente, Julio y su séquito habitual -el irónicamente llamado "grupo VIP"- van a comer a un restaurante cercano al teatro. Nancy y Teresa, que sale con un enorme ramo de rosas, los acompañan.

El día siguiente es, para Julio y su familia, el momento verdaderamente emocionante. Ser homenajeado en el pueblo de origen de su abuelo es, en la vida del bailarín, un acontecimiento único. Esta vez, no se trata de un compromiso laboral en el que van a felicitarlo por su carrera. Esta vez, es su sangre la que habla. Lo más profundo de su ser. Y se prepara para el evento como para una fiesta. Su vestimenta demuestra que a esta ceremonia, no va porque debe, sino porque quiere: "Desde el momento en que se vistió bien, es porque tenía ganas"[2]. Un impecable traje negro, una camisa celeste: su elegancia sobria rompe con su habitual informalidad. Aunque no puede evitar ponerse sus imperdibles botas de vaquero.
Poco después del mediodía del sábado 7 de abril, un espléndido automóvil negro se estaciona delante del hotel de Alessandria. En él se suben Julio, Teresa y Nancy, que no se separa de su poncho para luchar contra el frío, pero insiste con llevar sandalias abiertas. Son tratados como príncipes. De hecho, dos automóviles de la policía escoltan al cortejo entre Alessandria y Bosco Marengo y luego hacia Quattrocascine, deteniendo el tráfico en las calles y rutas adyacentes para dejar pasar al convoy. Atrás siguen, en una camioneta, Lino Patalano, el encargado de mercadeo, Gustavo Benavídez, la asistente de dirección del Ballet Argentino, Andrea Candela, su novio e iluminador Miguel Cuartas, el tour manager, Rubén D'Audia, la bailarina Cecilia Figaredo y el vestuarista, Osvaldo Pettinari.
Primera parada: la municipalidad de Bosco Marengo. La ceremonia oficial de entrega de ciudadanía honoraria debe empezar a las quince horas. La sala principal de la alcaldía, en el primer piso, está repleta. Julio se sienta en la primera fila, enmarcado por su abuela y su madre. Hay que esperar al cónsul argentino en Milán, que no llega. Julio está quieto. Habla con sus compañeros de trabajo, con su abuela, con el alcalde. Se le nota diferente. A lo largo de su carrera, ha recibido decenas de premios, le han concedido la ciudadanía honoraria de otras ciudades. Pero esta vez, todo es un poco diferente para él. Se siente diferente. Se nota diferente. Pero todavía está muy lejos de imaginarse lo que el pueblo de Quattrocascine le ha preparado.
Finalmente, el cónsul llega y la ceremonia puede empezar. El alcalde, Carlo Demicheli, recuerda que Bosco Marengo ya cuenta con un ilustre ciudadano: Pío V, nacido en ese pueblo en 1504, papa de la Iglesia católica entre 1566 y 1572 y beatificado cien años después de su muerte. Julio no es un Papa, pero Demicheli se enorgullece de que el abuelo de una estrella de su talla haya nacido precisamente en la comuna de Bosco Marengo. "La inscripción del nacimiento de Nando fue hecha por un escribano también llamado Bocca", precisa Demicheli para subrayar que aquí, los Bocca son mayoritarios. Lino, divertido, se rememora la primera vez en que él, Julio y su abuela Teresa visitaron Quattrocascine, trece años atrás, preguntando por la familia Bocca al primer vecino que encontraron. "Yo soy Bocca", respondió el hombre. "Mirá qué suerte, se sorprendió Lino, justo el primero que vemos se llama así". En realidad, lo curioso habría sido no encontrarse con un Bocca.
Después de su discurso, Carlo Demicheli entrega entonces la partida de matrimonio de Nando y Teresa a la abuela de Julio, y la de nacimiento de Nando a Nancy. Julio tiene una leve sonrisa. Está como un poco ausente. Extraño. Emocionado. Julio está emocionado y se le nota. En el momento exacto en que el alcalde le entrega el diploma de la ciudadanía honoraria, las campanas de la iglesia del pueblo, en una coordinación perfecta, tocan a vuelo. Decenas de vecinos se asoman a sus balcones para ver de qué se trata. Una cámara de la cadena televisiva RAI inmortaliza el momento. Julio sonríe a los fotógrafos exhibiendo el cuadro con la declaración de ciudadanía honoraria. En el fondo de la sala, Cecilia Figaredo y Andrea Candela lloran desconsoladamente, "como si se nos casara el nene"[3]. Julio no llora, pero tiene una extraña presencia en su garganta cuando piensa en Nando, que soñó toda su vida con que su nieto se convirtiera en primer bailarín del Teatro Colón. Aquí, en este momento, Julio siente que el círculo iniciado por Nando cierra perfectamente. Se siente parte de una fantasía, la de un obrero italiano enamorado del arte y que imaginó para su descendencia un camino lleno de gloria. El camino que Julio, precisamente, ha recorrido hasta aquí, hasta el regreso a sus orígenes, hasta esa hoja en la que consta el nacimiento de su abuelo, en el pueblo de Quattrocascine, el 18 de septiembre de 1907.

El cortejo, siempre escoltado por la policía, retoma la ruta y se dirige a Quattrocascine. Para Teresa y Julio, que ya estuvieron allí en 1988, se trata de un reencuentro. Pero Nancy nunca había estado en el lugar de nacimiento de su padre, y su corazón se estruja un poco cuando, por la ventana, le enseñan el número 4 de la calle Milano: aquí, en esa casa blanca con tejas rojas, a pocos metros de la iglesia, nació Fernando Bocca, noventa y cinco años atrás. El pueblo en sí se compone de una arteria principal -la vía Milano- y de algunas calles perpendiculares. Algunas pocas casas y comercios. En 1920, 388 personas vivían en Quattrocascine, cuyo nombre viene de las cuatro casas que formaban el convento de Bosco: la Pollastra, la Cà Bianca, la Masina y la Forchina. Otra versión, sin embargo, asegura que el origen del nombre radica en las cassate o cascine, casitas de tierra que se construían allí. La primera casa registrada se remonta a 1600. En el último siglo, con la crisis económica de la década del treinta de por medio, Bosco Marengo se fue vaciando: en 1901, contaba con unos cinco mil habitantes. Cien años después, esta cifra se había dividido por dos. Hoy, el pequeño pueblo de Quattrocascine, construido alrededor de su iglesia y protegido por su alto campanario de 32 metros, está rodeado por campos cultivados pese a que la tierra sea seca y árida.
El automóvil negro se estaciona delante de la iglesia. Julio sale solemnemente del vehículo y una mujer lo acompaña con un paraguas hasta la puerta para protegerlo de la llovizna. En ese mismo momento, las campanas, otra vez, suenan a vuelo, mientras Julio penetra en la iglesia, donde le espera el sacerdote. Más tarde, los amigos del bailarín hablarían irónicamente de ese día como el de su casamiento: ¡el civil en la municipalidad, antes de la ceremonia religiosa en la iglesia! El cura le hace visitar el templo. El altar, la balaustrada, los escalones son de mármol precioso. La fuente bautismal, la misma en que el abuelo de Julio, como todos los niños del pueblo, fue bautizado, proviene del convento de Cà Bianca: mármol rosa, bacinilla de cobre y una taza de plata. Esta misma iglesia fue testigo de un acontecimiento singular: el nacimiento de la leyenda de la bella Giuditta, descendiente de los Bocca. En su novela histórica Giuditta della Frascheta, Pier Luigi Bruzzone relata la historia de una mujer valiente y audaz que participó en emboscadas en los montes de la región en la época napoleónica a principios del siglo XIX, y peleó al lado de los hombres contra la ocupación extranjera. Su nombre de batalla, Giuditta, surgió un día en que un soldado francés intentó robarse la corona de la estatua de la Virgen de la iglesia. Una monja quiso impedir el sacrilegio, pero el soldado se defendió y la tiró al suelo. Justo en ese momento entró una mujer del pueblo que, al divisar el cuerpo inanimado de la monja, pensó que estaba muerta, se abalanzó sobre el soldado, le arrancó su espada y le golpeó de manera tan salvaje que le hirió de gravedad. La mujer salió de la iglesia en estado de conmoción, con la espada ensangrentada en la mano. Los vecinos asociaron inmediatamente esta imagen a una fresca de la iglesia de Cà Bianca que representa a la Judith bíblica volviendo a su pueblo con la cabeza de Holoferne en una mano y su espada en otra. Así fue como la mujer adoptó el nombre de Giuditta e inició su vida de aventurera y guerrera. Casi siempre con vestimenta masculina, Giuditta peleó al lado del general ruso Suvarof y se casó con un oficial de su séquito, con el que tuvo un hijo. Se mudó a Rusia, país del que regresó al enviudar. La casa en que Giuditta nació está ubicada frente a la iglesia. Después de pertenecer a la familia Bocca, cambió de dueño. Hoy día, en el jardín, permanece un busto de la heroína.

Julio recorre la iglesia y escucha las explicaciones del cura con atención. Con sus manos cruzadas sobre su vientre, en una posición respetuosa, parece un presidente de visita en un país extranjero. Finalmente, el cortejo sale de la iglesia y se dirige al edificio de la Sociedad de Socorro Mutuo, detrás del templo. Fundada en 1833, la Società di Mutuo Soccorso de Quattrocascine tenía su sede frente a la plaza de la iglesia. Su meta: proporcionar una ayuda a sus socios en caso de enfermedad o accidente, a cambio de pequeñas cuotas anuales o mensuales. También garantizaba a la población un acceso a la enseñanza elemental y asistía a los más pequeños a través de su asilo infantil, además de organizar el baile anual para la Fiesta Patronal. En 1929, sin embargo, el régimen fascista anuló el estatuto de la Sociedad y echó a los miembros del Consejo Directivo, y hubo que esperar 18 años para que renaciera como tal.
La entrada de Julio a la sala de la Società Mutuo Soccorso, de la que formaba parte su abuelo, su bisabuelo y varios de sus tíos abuelos, se hace bajo un trueno de aplausos: allí está reunida la casi totalidad del pueblo, que estaba esperando pacientemente la llegada del bailarín. La cantidad de gente es tal, en la pequeña sala rectangular, que el paso se abre con dificultad hacia el escenario, decorado con un enorme ramo de flores y tres banderas: una de la Sociedad, otra de la Comune di Bosco Marengo, y una tercera de Argentina. Cuatro sillones de mimbre, un micrófono.
Nancy y Teresa, radiantes, caminan despacito entre la multitud que las aplaude, hasta llegar al escenario, donde se instalan en los sillones al lado de Julio. El secretario de la Sociedad de Socorro Mutuo empieza un discurso tan emocionante sobre Nando que todos tienen los ojos brillantes. A Nancy se le caen lágrimas por la mejilla. El propio Julio, aquel que afirma en su autobiografía no llorar nunca en público, agacha la cabeza, baja la mirada, cierra los puños, se apretuja los dedos. Los recuerdos se agolpan en su cabeza: la casita blanca de Mar de Ajó, el muelle donde iba a pescar con Nando, ese hombre corpulento que desempeñó el papel de abuelo y de padre a la vez, las primeras acrobacias junto a él, su voz gruesa con la que aseguraba: "Julito será bailarín". Y aquel día, aquel maldito día de enero en que la muerte se lo llevó para siempre.
Cecilia Figaredo, Andrea Candela, y los otros amigos de Julio, instalados en un costado de la sala, se asombran de ver a Julio en ese estado de emoción. Ellos mismos tienen un nudo en la garganta. Cecilia, otra vez, llora sin consuelo. "Los que lo conocemos sabemos que estaba muy conmovido"[4], confirma Cecilia. Cuando le toca a Julio hablar en el micrófono, se limita a expresar, en un italiano perfecto, pero con la voz entrecortada, su sorpresa, su emoción y su agradecimiento. Le regalan un árbol genealógico de la familia Bocca y un magnífico álbum de fotografías que relata la juventud de su abuelo. Julio no puede creer lo que ve. No se había esperado a sentir tanta emoción. La entrega de las partidas de nacimiento y de casamiento de Nando, en Bosco Marengo, fue la primera sorpresa. Ahí, con el álbum entre las manos, se da cuenta del celo con el que todo el pueblo preparó la ceremonia. Los regalos que el presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos le entrega son mucho más valiosos que cualquier medalla que haya recibido en su vida. Las sorpresas, sin embargo, todavía no han acabado. En medio de la ceremonia se sube al estrado un hombre muy anciano, que dice haber sido amigo de Nando, Giuseppe "Pepe" Melato. Pese a tener 14 años menos que él, recuerda haber jugado con Nando a las canicas. Pepe se acerca a la abuela Teresa y la abraza. Los flashes de los fotógrafos crepitan en la sala. Todo el mundo aplaude. Julio mira la escena enternecido. Finalmente, el alcalde de Bosco Marengo, que también se ha desplazado a Quattrocascine, invita a los presentes al agasajo preparado en la sala contigua. Allí, el espectáculo es sorprendente: sobre tres largas mesas a lo largo de las paredes, se acumulan toneladas de comida. Todo el pueblo ha cocinado para homenajear a Julio: sandwichitos, quesos, fiambres, tartas saladas, tartas dulces, especialidades de la región, vinos, gaseosas, hasta una torta con el dibujo, con azúcar y chocolate, de uno de los bailarines de la compañía, inspirado en una fotografía del programa del espectáculo de la víspera. La comida es tan abundante que parece ser suficiente para alimentar a todo el pueblo durante una semana. "Lo que más emocionó a Julio fue darse cuenta de que había sido la gente del pueblo la que se movilizó para organizar el evento. Fue una cosa que nació de abajo, con mucho amor, orgullo y respeto. Era como decir: este artista es nuestro, su sangre es de aquí, es un hijo del pueblo"[5].
Julio se ubica en el fondo de la sala. Todos se quieren acercar a él, hablar con él, contar su historia, su propio testimonio de los primeros treinta años de la vida de su abuelo. Es un caos, pero Julio se queda ahí, responde a todas las preguntas, posa para todas las cámaras fotográficas, hasta firma autógrafos -cosa que detesta-, no rechaza a nadie: parece sentirse como entre su gente. No muestra señales ni de impaciencia ni de aburrimiento. Come poco -está pasado de peso- pero sonríe siempre y atiende a todos.

Así, rodeado por casi todos los habitantes del pueblo de su abuelo, Julio Bocca cerró simbólicamente la primera etapa de su vida, a los 35 años de edad. Una historia que se inició a principios del siglo XX, en un caserío piamontés, en la humilde casa de un herrero y siguió, inesperadamente, un recorrido de gloria y de fama internacional, ochenta años más tarde.
La historia de Julio Bocca empezó allí, en la provincia de Alessandria, de donde surgen su abuelo y su abuela maternos. De su padre, aquel que no figura en su partida de nacimiento y que nunca quiso reconocerlo, se sabe poco o nada. Julio, en todo caso, lo quiere borrar de su genealogía. Su nombre es Julio Bocca. Con ese apellido se destacó como promesa de la danza al ganar la medalla de oro del Quinto Concurso Internacional de Ballet de Moscú, en 1985. Con ese apellido figuró en los programas de las compañías que lo contrataron. Y fue para homenajear al que le dio ese apellido que regresó a Quattrocascine, con todos los honores de un rey. Julio Bocca. Punto y aparte.


[1] Teresa Repetto de Bocca: entrevista con la autora
[2] Cecilia Figaredo: entrevista con la autora
[3] Cecilia Figaredo: entrevista con la autora
[4] Cecilia Figaredo: entrevista con la autora
[5] Cecilia Figaredo: entrevista con la autora


© Angeline Montoya

martes 29 de diciembre de 2009

Julio en San Petersburgo (1996)



La Bayadère, en San Petersburgo, que bailó en el Teatro Mariiinsky con Altinai Asilmuratova en 1996. Probablemente uno de sus mejores momentos técnicos, aunque no interpretativos.

En mi libro cito al respecto una crítica de la revista británica Dancing Time:

"El deslumbrante argentino hizo lo que pudo para sorprender al público con su elevación estelar y su asombroso trabajo de los pies y debo reconocer que lo logró. En cuanto al personaje de Solor, el guerrero y el amante, no existió para nada: fue sustituido por Julio Bocca" (Dancing Time, junio de 1996)

miércoles 9 de diciembre de 2009

Masterclasses en Praga 2








(Copyright Daria Klimentova)

(cliquear en las fotos para agrandar)

miércoles 25 de noviembre de 2009

Masterclasses en Praga 1

He aquí dos cortos videos en que se ve a Julio Bocca particularmente lúdico practicando piruetas de partenaire con Daria Klimentova en Praga. Son de este año, cuando Julio viajó a Praga para dar unas clases magistrales. Pronto subiré algunas fotos del mismo acontecimiento.



sábado 14 de noviembre de 2009

Julio en el Liceu de Barcelona (2001)



Henry VIII, de Camille Saint Saëns
Liceu Opera de Barcelona, 2001

"Divertissement" (acte II)
Dirección musical: José Collado
Dirección de escena: Pierre Jourdan
Escenografía: Guillaume Auger
Vestuario: Gumersindo Andrés, Jean-Yves Legavre i Juan Stoppani
Iluminación: Tierry Alexandre
Coreografía: Silvia Bazilis

miércoles 23 de septiembre de 2009

Coleccionables de La Nación, sin mi libro

A partir del miércoles que viene sale en los kioscos una serie de Coleccionables sobre Julio Bocca con el diario La Nación: un libro + DVD por 29,90 pesos.

Tengo que aclarar algo: hace un año, mi editorial me contactó porque el proyecto original incluía mi libro, que iba a ser publicado en 12 fascículos vendidos junto con los DVD (por el mismo precio, los lectores habrían tenido los DVD y además, la más exhaustiva biografía existente sobre Bocca). La mitad de los derechos serían para mí, y la mitad para Bocca.

Pero en diciembre del año pasado, la gente del Maipo (o sea, Julio Bocca) se negó a incluir en la colección otro material editorial que no fuera de ellos.

Así que los fascículos están saliendo, pero sin mi libro.

También tienen que saber que desde que publiqué mi libro, recuperé el 5% del dinero que invertí en él.

Está claro que con este trabajo yo no estaba destinada a hacerme rica...

Aquí, la nota que La Nación dedicó a Bocca en su Revista del domingo pasado. El último video adjunto es una entrevista que me hicieron.
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sábado 6 de junio de 2009

24 años después...

Veinticuatro años después de ganar la medalla de oro en el Concurso Internacional de Ballet de Moscú, Julio Booca participará nuevamente en la competición, del 10 al 20 de junio próximos, pero esta vez en calidad de jurado.

Luego, será jurado en el Concurso Internacional de Ballet de Nueva York, del 24 al 28 de junio.

miércoles 6 de mayo de 2009

Julio Bocca, ¿director del Ballet Estable del Teatro Colón?

Julio siempre dijo que no. Que no sería director del Ballet Estable. Que tal como estaban las cosas, no le interesaba el cargo. Que primero había que privatizar el teatro.

Pero parece que al nuevo (enésimo nuevo, diría...) director del Teatro Colón no le disgustaría la idea de ver a Julio encabezando el Ballet Estable.

En todo caso, eso dijo Pedro Pablo García Caffi a la agencia de prensa alemana DPA, en una nota publicada por el diario costarricense Nuestro País (bueno, ahí es donde encontré la nota):

"Lo llevé [a Bocca] a recorrer el teatro hace dos semanas, le pedí que me ayude en el tipo de piso que necesitamos en la sala de ensayo, la inclinación que necesitamos, el tipo de tapetes, y hemos trabajado también sobre la idea de una reestructuración de la escuela superior de danzas y una cooperación entre su escuela y la nuestra", revela. Y no descarta que en un futuro pudiera asumir la dirección del ballet estable."


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miércoles 11 de marzo de 2009

Julio Bocca inaugura el DiPRODi

Es un sueño que Julio Bocca tiene desde hace muchísimos años: la creación de una escuela que integre la enseñanza tradicional con la artística, para que los chicos y chicas que estudian arte no tengan que abandonar sus estudios para dedicarse a su carrera.

Hoy día en Argentina, semejante escuela global, como las hay en Europa o en Estados Unidos, no existe. La mayoría de los niños y niñas que quieren dedicarse a la danza se ven obligados a abandonar en algún momento la escuela, porque no le dan los tiempos para todo. Es lo que pasó con el propio Bocca y con tantos otros bailarines argentinos.

El sueño de Julio se vio muchas veces postergados por las diferentes crisis económicas que vivió Argentina.

Ayer, Julio Bocca inauguró una escuela artística, aunque sin mucho que ver con ese sueño que, parece, tendrá que seguir esperando para ser concretado.

En efecto, ayer martes 10 de marzo, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, inauguró un espacio en el barrio de la Boca, en la calle Caffarena 49, donde funcionará la Escuela de Diseño, Producción y Dirección Artística (DiPRODi), patrocinada por la Fundación Julio Bocca.


O sea, no se tratará de una escuela integral para niños y niñas, que incluya la enseñanza tradicional, sino de una carrera en dos años en áreas vinculadas al escenario, con las siguientes especialidades: jefes de escena o stage manager, jefes de producción y directores generales.

"El DiPRODi nace como una respuesta a las necesidades actuales, en donde recitales masivos, comedias musicales de alto impacto y numerosos eventos y conferencias requieren una mirada integral del complejo sistema teatral", explica la Fundación Julio Bocca.

"Es una alegría enorme poder acompañar la apertura de esta obra magnífica, que refleja claramente el compromiso social de Julio y de su Fundación, y gracias a la cual muchos chicos y jóvenes van a encontrar un fuerte estímulo para acercarse a la recreación artística", afirmó Mauricio Macri durante la inauguración.

A lo largo de los dos años, las materias estudiadas serán Producción y Dirección General, Jefatura de Escenario, Dinámica de Grupo, Dramaturgia, Historia del Arte, Inglés e Informática, además de seminarios de Diseño en los rubros de Escenografía, Iluminación, Sonido, Coreografía, Vestuario, Peinado y Maquillaje.

Los interesados para la inscripción se deberán acercar de lunes a viernes de 9h30 a 15h30 a la Sede centro de la Escuela Julio Bocca, en el Centro Cultural Borges, Viamonte esquina San Martín, 3º nivel, y preguntar por Pía Miceli o escribir a diprodi@fundacionjuliobocca.org.ar

El inicio de las clases será el martes 14 de abril.

El Gobierno de la Ciudad colaborará con el auspicio de cuatro becas.

Porque la formación no será gratuita, aunque tampoco delirantemente cara: la matrícula sale 200 pesos y cada cuota, 370 pesos.

Un video de la inauguración en presencia de Mauricio Macri, Julio Bocca, Eleonora Cassano y Hernán Lombardi, el ministro de Cultura de la Ciudad, se puede ver aquí.

Más información aquí.


PD un tanto rebuscado: ¿será casualidad que el nombre de la escuela incluya las letras "PRO", sigla de Propuesta Republicana, la alianza liderada por Mauricio Macri?
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viernes 6 de marzo de 2009

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viernes 20 de febrero de 2009

El Ballet Argentino en el Maipo por 6 semanas

A partir de este viernes 20 de febrero, el Ballet Argentino se presenta en el Teatro Maipo durante seis semanas, con la obra Perfumes, de Ana María Stekelman.
Con Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo, y Victoria Balanza, Lara Delfino, Ariel Caramés, Jonatan Lujan, Lucas Oliva y Benjamín Parada.




Localidades

Platea: $80
Súper pullman (filas 1, 2 y 3): $70
Súper pullman (filas 4 y 5): $50
Pullman: $50
Palcos bajos (4 personas): $280
Palcos balcón y altos (4 personas): $200

Funciones: Viernes y sábados 20h30. Domingos, 19h.

Club de Lectores La Nación 2x1 (cupos limitados). Localidades en venta en la boletería del teatro, todos los días de 10 a 20 o a través de Platea Net: 5236.300. Tarjetas exclusivas Visa y Visa Electrón. Teatro Maipo: Esmeralda 443

Más info www.maipo.com.arwww.grupomaipo.com.ar

miércoles 18 de febrero de 2009

Julio en Gente

La revista Gente acaba de publicar una larga entrevista a Julio Bocca, acerca de su nueva vida de ocio en Montevideo, donde se compró una casa.

Julio Bocca

"Es la primera vez que tengo tiempo para disfrutar mi vida"

Hace catorce meses se despidió de la danza al pie del Obelisco, ante más de 300 mil personas. Y, aunque ama a Buenos Aires, eligió para vivir una casa en Montevideo, frente a la playa. A punto de cumplir 42 años y con cinco o seis kilos más, nuestro máximo bailarín cuenta por primera vez cómo son sus días debajo del escenario.

Llegó a la hora pactada al Fun Fun, el bar más añejo de Montevideo –data de 1895–. Enclavado en pleno corazón de la Ciudad Vieja, muy próximo al puerto, es una especie de pequeño museo, con paredes cubiertas de recuerdos de los tiempos de gloria de la música y el teatro a ambas orillas del Plata (con Carlitos Gardel como protagonista principal, obvio). El bar fue abierto exclusivamente para esta entrevista. Julio se siente aquí como en casa, quizá porque a sus espaldas está el teatro Solís, el principal del Uruguay. Pide una cerveza bien helada (uno de los lujos que se permite ahora que se bajó de los escenarios), e invita a probar el Uvita Fun Fun, la especialidad de la casa (vino garnacha y oporto añejados, más azúcar). Entonces, vasos por medio, Bocca (41 años; cumple los 42 el 6 de marzo) tiene la palabra.

–El 23 de diciembre de 2007, tras el multitudinario show en la avenida Nueve de Julio, colgaste tus zapatillas de baile. ¿Qué hiciste después?
–Esa misma noche me rapé, comimos pizza y tomamos champagne con amigos en la confitería La Ideal, y al día siguiente huí hacia el mar. A Los Cobos, una casa que alquilé en una estancia, entre Mar de Ajó y Pinamar. Necesitaba descansar. Fui con algunos amigos, para no pensar en nada. Sólo quería disfrutar del campo, del mar, y nada más. ¡Es que necesitaba mucho descansar! Después vine a Punta del Este para fines de enero, a preparar la presentación del Ballet Argentino, y como no tenía que bailar, pude conocer la ciudad como nunca antes lo había hecho. Incluso me animé a Chihuahua, la playa nudista, para ver el atardecer. ¡Nunca lo había visto, porque a esa hora siempre estaba trabajando!

–Ya estás radicado en Montevideo. ¿Qué extrañás de Buenos Aires?
–Nada, porque viajo muy seguido para allá. Igual, siempre fui como un turista en mi propia ciudad. Sólo estaba cien días al año, y treinta me los pasaba encerrado, ensayando o preparando un nuevo espectáculo. Pero amo Buenos Aires, y en algún momento voy a volver. Claro que cuando empecé a mirar la ciudad con más tiempo, me empecé a sentir ahogado: el tránsito es un desastre, la gente está triste, los piqueteros te cortan la calle, y aunque pago 2.700 pesos de Alumbrado, Barrido y Limpieza, las veredas están rotas. En Montevideo, en cambio, me siento como en Nueva York. Es una ciudad tranquila; disfruto de la playa frente a mi casa y hasta tomo mate en la vereda. La gente es más de pueblo, se toma sus tiempos, y yo necesitaba sacar el pie del acelerador. En mi departamento en Puerto Madero me sentía encerrado, perseguido... No me podía relajar, porque el teléfono sonaba todo el tiempo. Y yo necesitaba parar. Es la primera vez que pienso primero en mis necesidades.

–¿Te costó desacelerar?
–Al principio sí. Además, en Buenos Aires yo levantaba el teléfono y alguien me solucionaba las cosas. Acá empecé a arreglarme solo. Nunca había hecho la cola de un banco, y me sentía incomodo si iba al supermercado, porque todos me miraban. Acá soy uno más.

–¿Cómo fue el proceso de adaptación?
–En abril decidí armar tres valijas y venirme a vivir a la casa de unos amigos, por la zona del Parque Rodó. En diciembre, después de mucho buscar, me compré una casa. Ahora estoy terminando la mudanza y los arreglos, y diseñando mis propios muebles.

–¿Es difícil aprender a vivir después de los 40?
–Sí. Pero es maravilloso, porque si bien todo es nuevo, tenés a tu favor la experiencia. Sabés lo que querés. Estoy aprendiendo a cocinar, y hasta he inventado algunas salsas. Cuando estaba en Nueva York sólo me preparaba comida congelada y ensaladas de atún. Y en Buenos Aires, ¡ni eso! Jamás me hice un huevo frito, y cuando debía bailar comía queso y agua.

–¿Y te desquitaste…?
–No. Sólo engordé 5 o 6 kilos, pero no me importa, porque soy feliz.

–Te convertiste en un perfecto amo de casa…
–Sí, y es un trabajo bárbaro mantener un hogar… Por eso ahora respeto mucho más a las mujeres que se quedan en su casa. Acá limpio, cocino... En fin, no tengo tiempo para aburrirme. La casa es muy chiquita, pero muy cálida. Tiene un jardincito que mira hacia la playa, donde juega Manon, mi perra. Diseñé mis muebles y todo es blanco, negro y cromo. Todavía me falta elegir una araña grande para el living y algún que otro retoque.

–¿Y no extrañás el escenario?
–Para nada. Igual, sigo vinculado a la danza; el año pasado fui jurado de varios concursos internacionales. Además de seguir con el Ballet Argentino, me ofrecieron en Uruguay crear una compañía de danza para el teatro Solís, o que dirija la compañía del ballet del SODRE (el Servicio Oficial de Difusión Radiotelevisión y Espectáculos uruguayo). Ojalá lo pueda hacer, porque acá hay muy buenos bailarines.

–Se va a poner celosa la gente del Colón…
–Al Colón lo quiero, porque fue parte de mi vida, y aunque hay mucho talento artístico en todos los sectores, hay muchos otros que no trabajan en serio, que sólo van a cobrar su sueldo de empleados municipales. Si se deciden a empujar para sacar adelante al Colón, voy a ser de los primeros en ayudar.

–¿El ballet te dejó muchas heridas?
–No. Mientras bailaba atravesé por muchos estados. A los 25 me sentía aburrido, porque no tenía tiempo para mí. Fue cuando empecé a ir al psicólogo. Me lastimaba el cuerpo, y no paraba ni me tomaba vacaciones. Después había funciones que no disfrutaba, pero seguía sólo por los compromisos contractuales. Y en el físico tengo nueve operaciones relacionadas con el ballet en mi haber. Pero fueron apenas marquitas. Eso sí: después de haber parado un año, no sé si podría volver a subirme a un escenario.

–¿En esos tiempos de cansancio y hastío caíste en la tentación de las drogas?
–En el ambiente artístico es bastante normal que te las ofrezcan. Yo probé algunas cosas, porque quería experimentar qué se sentía. Marihuana a los 14, con un compañero del Colón; después, a los 19, en una fiesta de Año Nuevo en Los Angeles, probé cocaína; y hasta en una ocasión tomé algo más fuerte. Pero después terminé hecho mierda… La cerveza es mejor, más fresca, y es rica, como el champagne y el vino tinto.

–¿Sos creyente?
–No. Si bien admito que hay una energía superior, creo en la fuerza de uno para poder hacer las cosas, porque en la vida nadie te regala nada.

–¿Participarías de Bailando por un sueño?
–No, porque no creo que eso sea arte. No en todos los ritmos hay trucos, ni necesariamente se debe estar con el culo al aire. Sin ánimo de crear polémica, creo que Marcelo Tinelli podría aprovechar más su popularidad para educar al televidente.

–¿Cuáles son tus próximos proyectos?
–Entre marzo y abril voy a filmar los movimientos animados que hacía Alberto Olmedo para una película sobre el Capitán Piluso. También voy a ir a Moscú y Nueva York como jurado. Sigo armando el nuevo espectáculo del Ballet Argentino y pienso dictar clases durante una semana de ensayos en la Escuela de Ballet de Praga. Al mismo tiempo, organizo la escuela de Diprodi (Diseño, Producción y Dirección) con Ricky Pashkus. Ah, y estoy preparando una Gala de Estrellas para Madrid, que después queremos traer a Buenos Aires.

–Todos proyectos laborales... En lo personal, ¿seguís con ganas de tener o adoptar un hijo?
–No, no es el momento. Aunque me fascinaría criar un hijo, es la primera vez que tengo tiempo para disfrutar mi vida, sin depender de nadie, la primera vez que me siento libre.


Por Pablo Procopio. Fotos: Julio Ruiz.

Gracias a Anna por enviarme el enlace.


viernes 6 de febrero de 2009

San Valentín

¿Se acerca el día de San Valentín y no saben qué regalar al amor de su vida?

No busquen más: ¡regálenle la biografía de Julio Bocca! La única biografía exhaustiva, objetiva, actualizada e independiente de este increíble bailarín.



Y si les gustó el libro, pueden hacer como 2.202 otras personas y hacerse admirador/a del libro en Facebook.

domingo 18 de enero de 2009

Nueva creacion de Ana María Stekelman


Eleonora Cassano - Hernán Piquín - Cecilia Figaredo

Perfumes con escencias de tango, vals, jazz y bolero,
de Ana María Stekelman

  • 24 y 25 de enero hotel Conrad, Punta del Este
  • 29 de enero teatro Hugo del Carril, San Luis
  • 30 de enero sala Amerian Palace, Mercedes (San Luis)
  • 31 de enero sala Amigos de Merlo, Merlo (San Luis)

lunes 5 de enero de 2009

Un quinceañero por televisión

Para festejar la llegada del año 2009, les propongo una joyita encontrada en You Tube: Julio Bocca en la televisión argentina a los 14 o 15 años: Mujeres apasionadas, coreografía de Carlos Baldonedo, con la participación de Raquel Rossetti, Marcela Chinetti, Leandro Regueiro y Julio López, y el maestro interno del Colón Lisardo Varela.

En el momento en que emiten ese video, Julio se encuentra "becado, y triunfando seguramente en Venezuela", como dice el locutor. Es decir que fue en 1982.

Pasen, disfruten, y que el 2009 sea un año de mucha felicidad.

sábado 27 de diciembre de 2008

Mudanza

Julio Bocca se instaló desde hace algunos meses en Montevideo (a pocas cuadras de donde yo misma he vivido durante tres años). En una nota al semanario uruguayo Búsqueda, retomado por Crítica de la Argentina, explica sus razones.

El bailarín se mudó a Montevideo. Dice que en Buenos Aires no se siente cómodo.

Bocca saltó el charco para vivir en paz


Nuevo vecino del barrio de Pocitos, reinvindica las noches, los restós y los espectáculos de la capital uruguaya. La posibilidad de andar por la calle como uno más.

“Mis amigos me preguntan si no me aburro de Montevideo y yo les digo que están locos”. Así se titula la nota de tapa de la revista Galería de Uruguay (se vende junto al semanario Búsqueda), un extenso reportaje con Julio Bocca, afincado en la capital uruguaya desde hace ya unos meses.

El primer bailarín argentino dice que se mudó de orilla para poder caminar por la calle y disfrutar de la vida del hombre común. “Me gusta tener el mar y la playa cerca, acá estoy mucho más tranquilo, yo allá siento que me están mirando, controlando, y capaz que no pasa eso, pero me siento así. No me imagino en Puerto Madero, que es donde vivo en Buenos Aires, sentado en la calle tomando mate: no es muy fashion”.

Bocca, uno de los mejores bailarines de ballet de todos los tiempos, es ahora un vecino del barrio de Pocitos que, a pesar de su sonado retiro de la danza, estudia la posibilidad de dirigir el ballet estable del Teatro Solís, el Colón montevideano. De hecho, a principios de este mes, presentó allí tres coreografías (“Nina Sinatra songs”, “Tango” y “Besame”), con un elenco que incluyó a Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo y Hernán Piquín como primer bailarín invitado.

“Viste como es allá –le dice Bocca a la periodista Pía Supervielle en el reportaje–, está lleno de programas de chimentos. A mí siempre me respetaron, pero es una cuestión de que no salgo cómodo. No me veo caminando tranquilo por Corrientes o Florida, no estoy cómodo en Buenos Aires, y es una cuestión mía. Yo sólo quiero vivir una vida como la de cualquier otro. Montevideo me da esa posibilidad y acá tengo todo: buenos espectáculos, vida nocturna, lindos restaurantes, la rambla para andar en bici y caminar sin que nadie te moleste. Acá puedo ir al supermercado y la gente me saluda, pero no existe eso de que te estén tocando. Somos así, es parte de nosotros, pero a veces se puede llegar a extremos dañinos. Cuando vino Liza Minelli salimos a tomar algo y la gente le clavaba las uñas”.

En otro pasaje de la nota, el bailarín admite que disfruta mucho de su actual ocio post-retiro. “Me levanto –explica–, desayuno y, si está lindo, salgo a dar una vuelta; si no, me quedo dando vueltas en la cama. No tengo cargo de conciencia por no ir a entrenar. A veces estaba tan cansado que no iba; hoy no tengo que ir y lo disfruto muchísimo. (...) A veces voy al Parque Rodó a ver el atardecer: es un placer porque desde hace mucho tiempo tenía ganas de hacerlo. (...) Quiero es vivir una vida como cualquier otro”.

Bocca también habló de política y dijo que en Uruguay “son más educados. Cuando (Danilo) Astori abandonó el ministerio todos lo despidieron con un aplauso; allá me resulta inimaginable que eso pase”.

Y de los K: “No quiero ver a Kirchner todo el tiempo, la Presidenta es Cristina. ¿No le alcanza con su sueldo de ex presidente?”.
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martes 23 de diciembre de 2008

Mi libro en Facebook

Hace algunos meses abrí una página de mi libro en el sitio Facebook. En muy poco tiempo, mucha gente se hizo "admiradora": 1.028 al día de hoy para ser exactos.

¡Ustedes también hágase admirador de mi libro! Sólo tiene que tener una cuenta en Facebook e ingresar aquí.

Y recuerden que si todavía no saben qué regalar para estas Fiestas, ¡pueden comprar y regalar Julio Bocca, la vida en danza! No se olviden de que además de comprarlo en las librerías argentinas, lo pueden adquirir en línea desde otros países en varias librerías virtuales, entre las cuales están:


Aprovecho la ocasión para desearles a todas y a todos unas muy felices Navidades.

domingo 21 de diciembre de 2008

Carlos Gallardo, 1944-2008

Me gustaría que este blog no sea una letanía de necrologías.

Lamentablemente, parecería que el destino se está ensañando útlimamente con mis seres queridos.

Hoy falleció en un accidente de auto el artista plástico argentino Carlos Gallardo. El director del Ballet Contemporáneo General San Martín, Mauricio Wainrot, también resultó herido.

Carlos comenzó como diseñador, dibujante y escenógrafo. En la década de los ochenta, diseñó los afiches del Teatro San Martín.

Luego de 16 años en Canadá, volvió al país y montó una muestra en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, cuya repercusión lo legitimó como artista de pleno derecho dentro del circuito local. Su obra se caracterizaba por el cruce permanente: fotos, objetos, graffitis, pinturas, instalaciones.

Entre decenas de obras, Gallardo fue autor de la puestas y vestuarios de los ballets Un tranvía llamado deseo, Carmina Burana, Medea, Travesías, El Mesías y Luz distante, que se vio en Buenos Aires hasta la semana pasada, así como Desde Lejos, bailado infinitas veces por el Ballet Argentino de Julio Bocca.

El artista plástico recibió por La tempestad el premio Benois de la Danse 2007 en el Bolshoi de Moscú.

Además de un gran artista, Carlos era un amigo. Uno mi pena a la de todos sus seres queridos y en particular a la de Mauricio Wainrot, a quien deseo que se recupere rápidamente de sus heridas.

Edit del 23 de diciembre: los restos de Carlos Gallardo fueron inhumados ayer. Más información aquí.
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martes 11 de noviembre de 2008

Reestreno de Aniceto


El jueves 13 de noviembre se reestrena en los cines argentinos el ballet cinematográfico de Leonardo Favio Aniceto, con Hernán Piquín. Si se lo perdieron cuando salió en junio, tienen una segunda oportunidad.
Ese mismo día Piquín cumple 35 años...


sábado 8 de noviembre de 2008

El Ballet Argentino en noviembre

En noviembre, el Ballet Argentino se presentará en las siguientes ciudades:

  • sábado 8 y domingo 9: Martínez, Buenos Aires
    Teatro Bristol
  • viernes 21: Zárate, Buenos Aires
  • sábado 22: Concordia, Entre Ríos
  • domingo 23: Concepción del Uruguay, Entre Ríos

jueves 6 de noviembre de 2008

Aniceto, con Hernán Piquín, en Mar del Plata

Esta tarde comienza la 28a edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en la que se hará un homenaje al cineasta Leonardo Favio, y en que se proyectará su última película, Aniceto, suerte de ballet cinematográfico en la que actuó Hernán Piquín.

También se presentará el Ballet Argentino de Julio Bocca, encabezado por Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo y Piquín. Algunos sitios, sorprendentemente, anunciaron que bailaría el propio Bocca...

Se espera que la película Aniceto sea reestrenada en Argentina, después de que estuvo muy poquito en cartel cuando salió en junio.

Cerca de 400 películas de Argentina y otros 45 países forman parte de la programación del festival, que durará hasta el 16 de noviembre.


jueves 9 de octubre de 2008

JMG Le Clézio, premio Nobel de Literatura

El escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio acaba de hacerse con el premio Nobel de Literatura.
L'écrivain français Jean-Marie Gustave Le Clézio vient de gagner le Prix Nobel de Littérature.

Admiro mucho a este escritor, a quien tuve el gusto de conocer el año pasado. Le había escrito diez años atrás, y él enseguida me había contestado, una carta llena de poesía, viento y sol. Pero nuestro intercambio epistolar se detuvo ahí.
J'admire beaucoup cet écrivain, que j'ai eu le plaisir de rencontrer l'an dernier. Je lui avais écrit dix ans plus tôt, et il m'avait tout de suite répondu, une lettre pleine de poésie, de vent et de soleil. Mais notre correspondance s'était arrêté là.

En abril de 2007, Le Clézio viajó a Buenos Aires para participar en la Feria del Libro, y dio una conferencia en la Alianza Francesa. En esa ocasión pude hablar personalmente con él. Se acordaba perfectamente de mi carta. Me autografió un libro de él y le regalé el mío sobre Julio Bocca, que también le autografié.
En avril 2007, Le Clézio est venu à Buenos Aires pour participer à la Foire du Livre et il a donné une conférence à l'Alliance Française. J'ai pu à cette occasion lui parler personnellement. Il se souvenait parfaitement de ma lettre. Il m'a signé un de ses livres et je lui ai donné le mien sur Julio Bocca, que je lui ai également signé.

Para mí, se trató de uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Son esos momentos mágicos en la vida de una persona que quedan grabados para siempre en nuestras memorias.
Pour moi, il s'agit d'un des moments les plus émouvants de ma vie. Il y a comme ça dans la vie des moments magiques qui restent gravés pour toujours dans nos souvenirs.

Felicitaciones señor Le Clezio.
Félicitations monsieur Le Clézio.

martes 30 de septiembre de 2008

El Ballet Argentino sigue en el Maipo

Si no fueron a ver al Ballet Argentino en septiembre en el Teatro Maipo, no se pierdan las funciones que se agregaron en octubre, los días 3, 4, 5, 8, 10, 11 y 12 (martes, miércoles, viernes y sábados a las 20h y domingos a las 17h).

La compañía está en excelente forma, el programa es alegre, divertido, colorido, Hernán Piquín la rompe, como siempre, y francamente, ver su sonrisa en el escenario vale la pena...

El programa es el mismo que en septiembre: Tango, de Oscar Aráiz, Nine Sinatra Songs, de Twyla Tharp, y Bésame, de Ana María Stekelman.

Localidades:
Platea 1 a 15 $90
Platea lateral 14 a 16 $70
S. pullman 1 a 3 $70
S. pullman 4 y 5 $50
Pullman $50
Palcos bajos $280
Palcos balcón $200
Palcos altos $200

Martes y miércoles 50% de descuento para grupos, jubilados y estudiantes: grupos@lpatalano.com.ar
Venta de entradas en boletería de 10h a 20h (o hasta comenzar la función) o través de Platea Net: 5236-3000

viernes 19 de septiembre de 2008

Homenaje a Martha Doris Lanteri (1936-2008)

Doris. Me aguantaste mis neurosis, me acompañaste en momentos tristes y momentos alegres. Me enseñaste a tomar té y me hiciste reír con tu coquetería. Fuimos juntas a ver espectáculos de danza contemporánea, que te recordaban tu juventud de bailarina. Leíste los primeros ensayos de mi biografía de Julio Bocca. Me los criticaste sin piedad. El cáncer no te dejó estar en la presentación de mi libro el año pasado, pero sé que de alguna manera estuviste conmigo.

Antes de ayer habrías cumplido 72 años. Hoy hace seis meses que no estás. Todavía no lo podemos creer. Pero siempre te recordaremos como eras: una mujer elegante, refinada, culta, a veces de carácter difícil, pero siempre con ese humor serio, pince sans rire, que te caracterizaba.

Gracias por haberme adoptado. Serás siempre mi madre putativa y mi ex-suegra preferida.
"Angelain".

miércoles 10 de septiembre de 2008

Julio Bocca recibe... el premio Julio Bocca

Julio Bocca ya es el nombre de un premio. Lo instituyó el Consejo Argentino de la Danza, y tiene como objetivo promover a jóvenes valores argentinos entre 15 y 18 años, de ambos sexos residentes en el país.

Y el primero en recibirlo fue... el propio Julio. Fue el martes de la semana pasada, 2 de septiembre, con motivo de los treinta años de la creación del Consejo Argentino de la Danza, en un homenaje y un reconocimiento a su trayectoria. La estatuilla de bronce cincelado es una obra original del artista plástico Antonio Pujia inspirada en la figura de Bocca.

De ahora en adelante, el premio será entregado el 2 de septiembre de cada año. Además del diploma y de la estatuilla, el primer premio consistirá en un pasaje y una estadía para ir a participar en un concurso internacional de danza. El segundo premio recibirá también un diploma y la estatuilla, y una beca de estudio. Y el tercer premio, un diploma y una beca de estudio.

El objetivo del premio es fomentar la vocación por la danza, estimular su difusión, promover el descubrimiento de nuevos valores, posibilitar a los jóvenes de todo el país el acceso a los más importantes festivales de danza, permitiéndoles proyectarse en su carrera artística, premiar el esfuerzo y la dedicación de los futuros bailarines.
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martes 2 de septiembre de 2008

El Ballet Argentino en el Teatro Maipo

El Ballet Argentino, con Cecilia Figaredo, Eleonora Cassano y Hernán Piquín, ofrecerá unas funciones en el Teatro Maipo de Buenos Aires entre el 9 y el 21 de septiembre.

Las funciones serán los días martes, miércoles, viernes y sábados a las 20h y domingos a las 17h30, y el programa será el siguiente:
  • Tango, de Oscar Aráiz
  • Nine Sinatra songs, de Twyla Tharp
  • Bésame, de Ana María Stekelman
Localidades

Plateas: $90. Palcos bajos: $280
Súper pullman: $70. Palcos balcón: $200
Pullman: $50. Palcos altos: $200

Martes y miércoles 50% de descuento para grupos, jubilados y estudiantes grupos@lpatalano.com.ar
Venta de entradas en boletería de 10h a 20h (o hasta comenzar la función)
Esmeralda 443
Tel: 4322 4882

o través de Platea Net: 5236 3000


domingo 24 de agosto de 2008

Julio Bocca en París

En 1990, Julio Bocca bailó el pas-de-deux de Diana y Acteón en París con la bailarina francesa Elisabeth Maurin.

Aquí está el video de esta deslumbrante interpretación. Julio tenía 23 añitos... Fue justo después de que lo conocí.

El público, un poquito frío: yo ya habría estado aplaudiendo y gritando desde su primera variación...

viernes 8 de agosto de 2008

Emoción pura en Moscú

Gracias a Internet, podemos ahora ver y volver a ver la participación de Julio Bocca y Raquel Rossetti en el V Concurso Internacional de Ballet de Moscú de 1985, aquel en el que Julio, revelación indiscutida del campeonato, arrasó con la medalla de oro.

Aquí vemos su actuación durante la Gala celebrada después del concurso, en el pas-de-deux de Don Quijote.

Explico en mi libro, acerca de esta función de gala en la que Julio se cayó de nalgas en su variación:
"El resto de su actuación fue brillante. Volvió a maravillar con sus inéditas combinaciones de saltos, despertando suspiros de admiración. Esta vez, los aplausos duraron más de media hora. El público les tiraba flores, gritaba su nombre. Tuvieron que salir a saludar más de veinte veces. Y no les quedó otra opción que hacer un bis de la coda."

Julio Bocca, la vida en danza, ed. Aguilar, cap. 5, p. 128
Almas sensibles abstenerse: estos videos son muy emocionantes. A mí me arrancan lágrimas cada vez que los veo.

(Si van a la página de You Tube, tilden la opción "ver con alta calidad" para una mejor definición de la imagen)








viernes 1 de agosto de 2008

Giras del Ballet Argentino


El Ballet Argentino está de gira por Argentina en la actualidad, encabezado por Eleonora Cassano y Hernán Piquín. Durante el resto del año seguirá la gira por el interior del país, sea con Eleonora Cassano, con Cecilia Figaredo o, en el caso de unas funciones que se harán los 22, 23 y 24 de agosto próximos en el Teatro Real de Córdoba, con ambas.

Y en octubre, la obra Felicitas, de Ana María Stekelman, vuelve a España en una gira de cuatro fechas.

Éste es el programa de los próximos meses:
  • Eleonora Cassano y Ballet Argentino
    • 15 de agosto - Jovita, Córdoba
    • 16 de agosto - Villegas, Buenos Aires
    • 17 de agosto - Rivadavia, Buenos Aires
    • 20 de agosto - Ciudad de Buenos Aires - Teatro Coliseo, Ciclo Harmonía
    • 11 de septiembre - La Rioja - Teatro Provincial
    • 12 de septiembre - Catamarca - Centro de Convenciones
    • 13 de septiembre - Santiago del Estero - Teatro 25 de mayo
    • 25 de septiembre - Jujuy
    • 26 de septiembre - Salta
    • 27 de septiembre - Tucumán

  • Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo y Ballet Argentino
    • 22, 23 y 24 de agosto - Córdoba - Teatro Real
      San Jerónimo 66
      Tel: 0351-4341150/4341151
      Programa: pas-de-deux de El Corsario, pas-de-deux Ecos y ballet Desde Lejos (ambos de Mauricio Wainrot), Piazzolla en Concierto (de Julio López), Bésame (de Ana María Stekelman) y Tango (de Oscar Aráiz)


  • Cecilia Figaredo y Ballet Argentino
    • 12 de septiembre - Ciudad de Buenos Aires - Teatro Maipo (junto a Litto Nebbia)
    • 16 de octubre - Alicante, España (Felicitas, de Ana María Stekelman)
    • 21 de octubre - Avilés, España (Felicitas)
    • 23 de octubre - Vigo, España (Felicitas)
    • 25 de octubre - Córdoba, España (Felicitas)
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lunes 28 de julio de 2008

Cómo comprar la biografía de Julio Bocca desde Venezuela y otros países

Lamentablemente, mi libro sobre la biografía de Julio Bocca, Julio Bocca, la vida en danza, única obra completa y objetiva sobre este artista, no está en venta en Venezuela, donde Julio estará el miércoles. Pero lo pueden adquirir en Internet. Aquí tienen algunos enlaces con varias librerías que lo venden en su sitio:

Ed. Aguilar (Santillana)
ISBN: 978-987-04-0645-7

(Sugiero comparar precios, dado que la diferencia entre un sitio y otro puede ser muy grande. También tener cuidado con el signo $ que en Argentina significa "peso", a diferencia de U$S para "dólar". 1 dólar = 3 pesos aproximadamente)