sábado, 31 de agosto de 2013

Julio Bocca: "La política nunca me interesó porque soy artista"

Una nota de Clase Ejecutiva:

Julio Bocca: "La política nunca me interesó porque soy artista"

Andrea del Río
adelrio@cronista.com
@Andrea_del_Rio
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 Andrea del Río

A 6 años de su retiro, el mayor bailarín de la historia argentina vuelve al Teatro Colón. En una única función, mostrará su trabajo como director artístico del Ballet Nacional del Sodre, compañía uruguaya que dirige desde 2010, con récord de funciones, espectadores y recaudación. Su experiencia en la gestión pública.

A 6 años de su retiro, el mayor bailarín de la historia argentina vuelve al Teatro Colón. En una única función, mostrará su trabajo como director artístico del Ballet Nacional del Sodre, compañía uruguaya que dirige desde 2010, con récord de funciones, espectadores y recaudación. Su experiencia en la gestión pública. 
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“Hoy, justamente, retomo el psicólogo después de un par de años”. Me lo dice Julio Bocca. No se le escapa. No se lo sonsaco. Me lo dice. Así. Clarito. Sin dramatismo, divismo ni victimismo. Sabe que ya estamos en modo entrevista, si tengo una mano ocupada con dos grabadores y la otra aferrada al combo de anotador/lapicera/tarjeta personal/ejemplares de Clase Ejecutiva donde fueron personajes de portada sus amigos Lino Patalano y Eleonora Cassano (me doy cuenta que las apretujo como si fueran estampitas).

Con tal de aprovechar el encuentro pautado hace ya dos meses –que hace apenas un ratito pareció estar en peligro–, me acoplo a su andar. Huracanado. Atrás la oficina, la sala de ensayos, el vestuario. A través de pasillos gélidos y escaleras desangeladas. Abordo de un ascensor de servicio. Así llegamos hasta la terraza del montevideano Auditorio Nacional Adela Reta, sede del Ballet Nacional del Sodre (BNS/Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica) del que es director artístico desde 2010.

Sopla el viento. Con esa enjundia típica del que se empeña en dejar huella hasta la próxima vez que lo llamen a escena, sopla el viento. Sopla desde el río, ahicito nomás. Bocca se aferra a su taza térmica, se prende el botón central de su chaqueta de cuero, le tira un manotazo a los cabellos que se agitan y agradece –sin dramatismo, divismo ni victimismo– resolver al mismo tiempo la entrevista y la sesión de fotos porque el día se le complicó. “Decí que hoy retomo terapia”. Me lo dice otra vez. Como quien fragua un mantra exprés que le permita sortear lo que queda del día…

Un día particularmente agitado en la agenda de Bocca, enfrascado en los ensayos generales y pruebas de vestuario finales de El lago de los cisnes, producción que a mediados de julio y 15 días antes de su estreno, cuando se realizó esta entrevista, ya batía récords históricos con 18 mil localidades vendidas para sus dos semanas en cartel. Al frenesí propio de esa instancia definitoria, y justo cuando Bocca abre la puerta de su despacho, donde lo espero, se suma lo inesperado: una comisión sindical lo intercepta e increpa allí, en medio del pasillo, frente a sus bailarines. ¿La razón? Su decisión de realizar el espectáculo enteramente con música grabada, desafectando de hecho a las orquestas Sinfónica y Juvenil en virtud de una serie de problemas burocráticos internos que anteceden –y quizás incluso trasciendan– a su gestión.

¿Justo hoy, justo ahora? Enseguida, la preocupación por qué talante tendrá Bocca cuando finalmente nos encontremos es reemplazado por la curiosidad de ver, en vivo y en directo, cómo sortea uno de los aspectos menos gratos de su rol de director de una compañía estatal de danza. Porque, a dos meses de asumir oficialmente su cargo, debió suspender una función debido a una huelga, trance tras el cual se ocupó de dejar en claro: “La próxima, hago la función como sea. Y si no, me retiro a mi casa muy tranquilamente”. Tuvo ocasión de demostrar que hablaba en serio en octubre de 2011, cuando se convocó el primer paro general de 24 horas contra el gobierno de José Pepe Mujica: no sólo se llevó a cabo la función programada de Giselle, sino que el presidente uruguayo fue el invitado de honor a la velada.

JULIO BOCCA - img DOSNobleza obliga, nueva prueba superada: Bocca escucha a los delegados aunque le griten al unísono, argumenta aunque le retruquen en simultáneo, mantiene el tono de voz aunque lo chicaneen altisonantes, ofrece una instancia posterior de intercambio aunque lo tienten con encender la mecha corta de zanjar la discusión con un “porque lo digo yo”. Claro que cuando finalmente entra a su oficina, luce traspuesto. El autocontrol se cobra cada centavo de su cotización en alza en los manuales de liderazgo. Evidente: hay cero chances de mantenerlo allí adentro, sentado, charlando. A jugar con las cartas que tenemos. “¿Le parece, Julio, que lo deje tomarse un tecito tranquilo y lo venga a buscar cuando esté armado el set para las fotos en la terraza?”. Ni me mira. Pero asiente. Allá, donde el viento sopla con enjundia, hace rato que está todo dispuesto. Pero arriesgo el comodín de la media hora que quizás le amaine el revire.
El compás de espera invita a repasar los méritos que ya le han ganado a Bocca un lugar en la historia cultural uruguaya equivalente al logrado en nuestro país… y en apenas tres años. El BNS, cuerpo creado en 1935, es una de las instituciones de la danza pioneras de la región. Con un pasado glorioso –que incluye el fichaje de las principales étoiles internacionales de la época, así como multitudinarias galas populares en el Parque Rodó–, la compañía entró, a partir de la década del ‘70, en un cono de sombras tras una serie de calamidades político-burocráticas pero también estructurales (un incendio la dejó prácticamente sin sede activa por casi 20 años). En 2009, el BNS volvió al centro de la agenda cultural montevideana cuando estrenó su sede de 25 mil metros cuadrados con capacidad para 2 mil personas, bautizado en honor a Adela Reta, penalista colorada especializada en minoridad que fue ministra de Educación de Julio María Sanguinetti.

Meses después de ese corte de cintas, el presidente Mujica aprobó la designación de Julio Bocca como director artístico del cuerpo de baile y manifestó: “Es apostar a un país de primera. Estoy muy contento, creo que es una incorporación muy importante que va a revitalizar, sin ninguna duda, la escena nacional”. No le erró al vaticinio. Con un ambicioso programa de funciones (pasó de 25 a casi 100 anuales) y giras por el interior del país (visitan regularmente cada departamento y actúan en teatros pero también en escuelas o canchas de básquet), Bocca ha popularizado el ballet en Uruguay como nunca se había visto. En términos de espectadores, mientras que en su primer año de gestión convocó a 71.775 personas, en lo que va de 2013 acumula 314.096. Y, en recaudación, entre junio de 2010 y marzo de 2013, las planillas que puntillosamente se acumulan en la pizarra de su austera oficina destacan la cifra de u$s 2.486.169.

Tiempo cumplido. “Ya está todo listo. ¿Vamos, maestro?”. Me acoplo a su andar. Huracanado. Atrás la oficina, la sala de ensayos, el vestuario. A través de pasillos gélidos y escaleras desangeladas. Abordo de un ascensor de servicio. Y entonces: “Hoy, justamente, retomo el psicólogo después de un par de años”. No se le escapa. No se lo sonsaco. Me lo dice. Así. Clarito. Vamos por ahí.

¿Es cómún este clima previo a los estrenos? (Revolea los ojos, sonríe, bebe de su taza térmica)

¿Cómo lo maneja? Dígame que es té de tilo…
Decí que hoy retomo terapia.

Me está tentando a titular que el BNS mandó a Bocca de vuelta al diván…
No el BNS, sino algo más complejo y complicado de lidiar, como son las instituciones estatales.

Tras haber fundado y dirigido su propia compañía, Ballet Argentino, ¿qué diferencias encuentra entre la gestión privada y la pública? La gestión privada siempre es mucho mejor porque te asegura agilidad y productividad. Si pudiéramos sacar lo mejor del Estado y de lo privado, sería maravilloso. Pero nos cerramos: todo en uno o en otro. Ese es el problema. Y es complicado tratar de manejarse en ese límite. Claro que lo privado tiene lo suyo, pero el Estado tiene un nivel de burocracia que implica que todo te lleva tiempo. A veces necesitás solucionar los problemas en dos horas, pero los trámites, los permisos, las autorizaciones y el papeleo te llevan dos meses, y quizás eso implica que te perdiste la oportunidad de contratar a alguien. Por suerte, dentro del BNS tenemos un esquema de gestión mixta. Desde el comienzo me dieron libertad para manejarme en base a lo que aprendí después de haber estado casi 30 años en compañías como el American Ballet de Nueva York. No tendré la agilidad administrativa para resolver algunas cuestiones de un día para el otro, pero tengo la tranquilidad de saber que, respetando los procesos y los controles, en tres semanas puedo estar pagando un contrato de un coreógrafo, una compra de vestuario o los pasajes para una gira. Esas cosas son las que me permiten haber logrado lo que se hizo hasta ahora. Y haber renovado contrato hasta 2015.

¿Y qué nudo todavía no pudo desatar?
Del ballet no me puedo quejar. Además, tengo el apoyo de la gente, del público, del staff, de las autoridades. Pero dentro de toda institución estatal siempre tenés un grupo que no quiere el cambio, que quiere mantenerse en una estructura que es vieja, que no era mala sino que, lamentablemente, es de otra época. Hoy, en nuestros países, un mes la economía está bien y al otro es un desastre. Y esos cambios te impactan, te piden ser ágil y rápido para adaptarte. La traba con que me encuentro es gente que se encierra, que no abre la cabeza y que no entiende que no tiene que tener miedo al cambio. Quizás piensan que se van a quedar sin nada, pero en realidad mi planteo es para mejor.
En acción. Reconocido en el mundo, Julio Bocca es sinónimo de ballet.

¿Cambió su manera de encarar esos conflictos?
Los voy encarando con mayor madurez, entendiendo al otro lado. Al principio, había cosas que quizás no sabía. Tené en cuenta que es la primera vez que trabajo dirigiendo una compañía estatal, y encima de un Estado que no conozco, porque puedo tener una idea de cómo funciona la burocracia argentina, pero de la uruguaya no estaba tan al tanto. Y lo estoy aprendiendo. De todas maneras, estas cosas a mí me dan más fuerza, las capitalizo, me dan más seguridad en adónde y cómo quiero llegar. En ese sentido, esos planteos no me quitan la tranquilidad. Lo lindo de esta etapa de mi vida es poder llevarla de modo más fácil, sencillo y menos complicado… haciendo más de lo que quizás me proponen. Si hay roces, es porque a veces la gente quiere tener más haciendo menos. Y no es así como se consiguen las cosas.

¿Nada de llevarse los disgustos a la almohada?
Frente a los planteos, mi visión es seguir trabajando, ensayando, probando vestuario. Al margen, llevo el tema a mis superiores y espero su decisión. Y, ya en casa, con un vinito tinto, mi champancito o una cerveza, me relajo y paso hoja. Bueno, hoy lo hablaré en terapia… ¡Qué lindo lugar eligieron para las fotos! Sabía que acá viene la gente a almorzar, pero no me había acercado… Bueno, a esta cornisa hay que tenerle respeto (risas).

¿Cómo es su esquema de trabajo cotidiano?

Estoy todos los días, de 8 a 17. En general, entre las 11 y las 16 estoy con los bailarines, y el resto del tiempo me dedico a lo administrativo, que implica resolver temas como programación, publicidad, contratos, compra de materiales. Me gusta involucrarme en esos temas, especialmente con los sueldos, y tratar de que sean lógicos.

¿Qué quiere decir que sean lógicos? Que todos tengan las mismas posibilidades, que las diferencias no existan. Desde que asumí, logramos que los contratos fueran anuales, que accedieran a aguinaldo y seguro de despido, cuestiones que no estaban contempladas.
Uno de los temas todavía en discusión tiene que ver con la jubilación temprana a la que se ven expuestos los bailarines, cuya vida laboral es quizás 20 años más corta que…
La jubilación es la común y corriente, a los 65, como cualquiera en cualquier país del mundo. Pero justamente están reclamando por el gap entre que se retiran, a los 40 o 45 años, y el momento en que efectivamente pueden acceder a la jubilación. Estamos trabajando en el proceso de ayudar a los más jóvenes a planificar su carrera para que vean qué pueden hacer una vez que se retiran de la danza y hasta que se jubilan, que es distinto. Pero los que ya tienen 40 años no son niños que no sabían qué se les venía: tienen que hacerse cargo. Mi orgullo es que los bailarines de 18 ahora tengan contrato por un año, más aguinaldo, sueldo y, si se los desafecta, cobren unos meses extra. En este contexto, no se pueden quejar. Además, tienen acceso a este teatro, a los camarines, a los maestros, a los repertorios, a los viajes. Si se quejan es porque somos así de quejosos nomás los latinos…
BOCCA _ IMG UNO 



Hablando de lo latino, ¿qué tan competitivos somos en comparación con las grandes potencias de la danza? Estamos atrasados en un montón de cosas: preparación, responsabilidad, disciplina, estructura, escuela, constancia. Sigue habiendo nuevos talentos, buenos maestros y grandes bailarines, pero no hay un cuidado global ni un proyecto a largo plazo, y eso se siente mucho. Voy a seguir diciéndolo, aunque me odien: esa cosa latina, tan parte nuestra, de querer más dando menos, no nos hace ningún bien. Si acepté este puesto es porque me aseguraron las condiciones para llevar a cabo mi ideal, que es convertirla en una de las mejores compañías del mundo. Esa es mi visión. Y no la voy a cambiar para conformarla a la de otros. Mi objetivo es generar oportunidades, aunque se parta de menos en relación a otros mercados. Pero para eso necesito que cada profesional entienda que también tiene que dar para llegar y competir. A mí me motiva luchar para tener más. Y eso es lo que incentivo como director, no la comodidad.

¿Está apostando a generar un semillero regional? Sí, con jóvenes que quieran trabajar, evolucionar, mejorar, tener una responsabilidad y disfrutar de lo que están haciendo. Porque el nuestro es un trabajo que se elige, nadie te obliga. Y creo que, si tenés la posibilidad de hacer lo que te gusta, es tu deber lucharla. Lucharla y mejorar hasta el último momento. Ya sabemos que tenemos una carrera muy corta, entonces hay que prepararse para el día después, saber si te vas a querer enfocar como maestro, director, coreógrafo… o cocinero. Porque hay un montón de otras carreras maravillosas a las que te podés dedicar ya que nadie te garantiza que por ser un buen bailarín podés ser un buen maestro, director o coreógrafo. Por eso me propongo inculcarles a los más jóvenes que no se encierren en la danza y que, cuando tengan una base sólida como bailarines, empiecen otra carrera para tener una perspectiva de vida cuando se retiren a los 40 o 50. En ese momento empieza tu otra vida, y tenés que seguir comiendo.

En contrapartida a toda esa inversión en formación, ¿cómo se retiene el talento? Es imposible. En nuestros países no tenemos ninguna chance de competir con las grandes compañías, al menos por ahora, en términos de sueldos. Puedo competir con maestros, funciones, giras, programación. Eso es lo que uno puede ofrecer: calidad de trabajo, enseñanza, excelencia técnica y artística. Es lo que uno tiene para luchar. La compañía del BNS no está mal paga, en absoluto, pero por supuesto que, si la comparás con el American Ballet de Nueva York o la Ópera de París… Claro que estamos hablando de otra historia, cantidad de público, funciones, espónsores… Aunque también es cierto que sus gastos son mayores y, muchas veces, no tenés un contrato anual asegurado sino que te pagan 32 o 34 semanas al año y arreglate…

¿Está apostando a generar un semillero regional? Sí, con jóvenes que quieran trabajar, evolucionar, mejorar, tener una responsabilidad y disfrutar de lo que están haciendo. Porque el nuestro es un trabajo que se elige, nadie te obliga. Y creo que, si tenés la posibilidad de hacer lo que te gusta, es tu deber lucharla. Lucharla y mejorar hasta el último momento. Ya sabemos que tenemos una carrera muy corta, entonces hay que prepararse para el día después, saber si te vas a querer enfocar como maestro, director, coreógrafo… o cocinero. Porque hay un montón de otras carreras maravillosas a las que te podés dedicar ya que nadie te garantiza que por ser un buen bailarín podés ser un buen maestro, director o coreógrafo. Por eso me propongo inculcarles a los más jóvenes que no se encierren en la danza y que, cuando tengan una base sólida como bailarines, empiecen otra carrera para tener una perspectiva de vida cuando se retiren a los 40 o 50. En ese momento empieza tu otra vida, y tenés que seguir comiendo.

En contrapartida a toda esa inversión en formación, ¿cómo se retiene el talento? Es imposible. En nuestros países no tenemos ninguna chance de competir con las grandes compañías, al menos por ahora, en términos de sueldos. Puedo competir con maestros, funciones, giras, programación. Eso es lo que uno puede ofrecer: calidad de trabajo, enseñanza, excelencia técnica y artística. Es lo que uno tiene para luchar. La compañía del BNS no está mal paga, en absoluto, pero por supuesto que, si la comparás con el American Ballet de Nueva York o la Ópera de París… Claro que estamos hablando de otra historia, cantidad de público, funciones, espónsores… Aunque también es cierto que sus gastos son mayores y, muchas veces, no tenés un contrato anual asegurado sino que te pagan 32 o 34 semanas al año y arreglate…

¿Esos argumentos para retener talento son también válidos para repatriar figuras? Los que se fueron ya saben que afuera no es que se vive de maravillas. Al margen, muchos eligen volver porque llegaron a un punto de sus vidas en que quieren también desarrollar su vida personal y apuestan por su lugar. Para mí es un orgullo haber repatriado a María Noel Riccetto, primera bailarina del ABT, que tiene una experiencia, calidad de trabajo y formación igual a la mía. Su ejemplo me ayuda a que los más jóvenes vean la disciplina y el respeto que se debe tener en la carrera.
El 8 de octubre vuelve a la Argentina, nada menos que al Colón. Será la primera vez que mostrará, en su país, el trabajo que está haciendo con el BNS…
Será sólo una función. Pero es importantísima porque es la primera vez que el BNS va al Colón, siendo las dos instituciones de la danza más antiguas de la región. Va a ser una cita bastante trascendente, con invitación al presidente Mujica para que viaje y asista y todo…

¿Tiene trato asiduo con el presidente uruguayo?
Viene a alguna función y quizás lo veo, pero nada más. Yo con la política no quiero nada.

Lea el resto de la nota en su página de publicación original aquí.


El arte de la danza

Julio Bocca: "La política nunca me interesó porque soy artista”

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martes, 30 de julio de 2013

"Julio Bocca es un dictador"

Una nota del diario El Observador, sobre los eternos conflictos entre Julio Bocca y lxs empleadxs del Sodre, en particular de la orquesta. En eso, el director argentino es consistente con su ideología más bien tirando a la derecha y a la negación de los derechos sindicales en pos de la efectividad.
Primer violinista del Sodre: Bocca es un “dictador”

La OSSODRE negó que fuera desafectada de El lago de los cisnes por los ensayos y uno de sus músicos afirmó que es un “dictador”

En vista de la afluencia de público que acudirá a El lago de los cisnes, el Sodre está pasando por un muy buen momento, ya que el espectáculo que se presentará del 8 al 21 de agosto lleva más de 18.000 entradas vendidas. Sin embargo, a días del estreno, la institución comunicó que la  Orquesta Sinfónica del Sodre (OSSODRE) no formará parte del show, que se realizará con música grabada. Y no es la primera vez que esto ocurre.

Así sucedió en 2011 con El corsario, en 2012 con El cascanueces y este año con La consagración de la primavera, señaló el concertino y primer violín de la OSSODRE Daniel Lasca. “Al espectáculo le falta la mitad del contenido, es un engaño que se le está haciendo al público”.

El  jueves pasado, el Sodre envió un comunicado en el que explicaba que la razón de esta decisión radicó en los “tiempos de ensayo”. No obstante, Lasca negó esta situación. “Nosotros estamos totalmente capacitados para hacer (las funciones) con los ensayos que están programados. Es más, esta misma producción la hicimos en 2010. Aquí hay otro tema de fondo. Actualmente en el Sodre hay dos poderes muy fuertes, uno es el de Gerardo Grieco, que es el Director General del SODRE y el otro es el de Julio Bocca. Ellos son los que deciden lo que se hace y lo que no”, indicó.

Varios son los problemas que aquejan a la OSSODRE. El principal es el que compete a los sueldos, inferiores a los $ 20.000 (líquidos), lo que hace que la mayoría de los músicos trabajen en otras orquestas. Por otro lado están los contratos. De 96 músicos que tiene la  OSSODRE solo 38 son estables, mientras que 11 intérpretes que obtuvieron sus puestos tras un concurso en 2006 aún no fueron regularizados.Lasca negó que la OSSODRE amenazara con no actuar.

“El otro día tuvimos una reunión con Bocca y dijo: ‘si ustedes me prometen que no hacen ninguna movilización yo no tengo problema’, pero nosotros como trabajadores no podemos prometer no pelear por nuestras reivindicaciones”, sostuvo Lasca. El Observador contactó al Ballet Nacional del Sodre (BNS) para hablar con Julio Bocca sobre este tema, pero el bailarín argentino declinó el ofrecimiento.   

Lasca criticó, además, que se impusieran los horarios de ensayo en los momentos en que los músicos tienen que ir a trabajar a la Filarmónica. “Incluso la programación de El lago de los cisnes se hizo de una manera arbitraria, porque se sabe que en el mes de agosto la Filarmónica estrena la temporada de ópera y tradicionalmente el Sodre no programa ningún espectáculo grande”, indicó. “Bocca tiene que acoplar su trabajo a las condiciones del Sodre y no que todo el Sodre esté al servicio del cuerpo de baile”, aseveró.

“El régimen dentro del BNS es dictatorial. Bocca no permite la actividad sindical”, agregó, aunque sostuvo que al menos ahora se han elegido algunos representantes en el cuerpo de baile. Otro problema es el relativo al trabajo conjunto entre la OSSODRE y la Orquesta Juvenil. “En diciembre pasado, Bocca y Ariel Britos (director de la Orquesta Juvenil José Artigas) acordaron, sin consultar a ninguna autoridad musical del SODRE, presentar al BNS junto a la Juvenil”, explicó Lasca. Finalmente  se resolvió que  la Juvenil estudiaría la obra con al menos 30 días de anticipación al comienzo de los ensayos.

Como esto no se cumplió, el director de la OSSODRE, Stefan Lano, envió una carta al Ministerio de Educación y Cultura (MEC)  para dejar constancia. En ella argumentó que la Orquesta Juvenil “no está capacitada para enfrentarse con una partitura de un Ballet de Tchaikovsky con enormes dificultades” y sostuvo que no es aceptable que no se respete que “la OSSODRE es la columna vertebral de la Institución”. En 2011, el brasileño Roberto Tibiriçá renunció a la dirección de la orquesta por los problemas del Sodre.

Lasca criticó, además, la asignación desigual de recursos, que según detalló fue de $20 millones en la última rendición de cuentas para el BNS, mientras que el resto de los cuerpos estables no fueron contemplados.

Las diferencias entre Bocca y la OSSODRE datan desde 2010, cuando se temió por su renuncia. Tras cancelar ese año una función de Giselle por la huelga de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios Públicos (COFE), Bocca señaló que fue una falta de respeto al público y sostuvo: “si  cancelo otra vez, es porque el teatro se vino abajo”. “Yo estoy poniendo mi nombre, gente de afuera que viene contratada porque estoy pidiendo que venga, estoy pidiendo el favor para incentivar y ayudar”, agregó.

domingo, 7 de abril de 2013

El Harlem Shake del Sodre

El Harlem Shake está haciendo furor en las redes sociales.

Los bailarines del Ballet Nacional de Uruguay, dirigido por Julio Bocca, hicieron su propia versión luego de una función de La Sílfide, con María Noel Riccetto en el papel principal:


martes, 9 de octubre de 2012

miércoles, 3 de octubre de 2012

Bocca, embajador iberoamericano de la Cultura

Julio Bocca fue designado por la Secretaría General Iberoamericana de la Cultura como Embajador Iberoamericano de la Cultura.

El acto de investidura se llevó a cabo el viernes 21 de septiembre en Cádiz, en el marco de los actos por el bicentenario de la Constitución de esa localidad.
Luego de la ceremonia, Bocca regresó a Montevideo para ultimar los detalles de La Viuda Alegre, producción del Ballet del SODRE, que se llevará a cabo entre el 6 y el 18 de octubre, si los problemas sindicales lo permiten.
En efecto, ni bien regresado de Cádiz, Bocca amagó por segunda vez con renunciar por problemas con la orquesta.
Relata el diario El País de Montevideo: 
Enfrentado con parte de la orquesta y el cuerpo estable, el director del Ballet del Sobre, Julio Bocca, amagó el miércoles 26 con presentar renuncia, según consignaron a El País fuentes del servicio de radiodifusión y espectáculos. 
Las fuentes dijeron que el presidente del Sodre, Fernando Buttazoni, logró detenerlo y le pidió que se tomara unos días de licencia para descansar.
El miércoles, mientras ensayaban juntos la orquesta y el ballet del Sodre para el estreno de la obra La viuda alegre, previsto para el 5 de octubre, Bocca anunció que el descanso habitual de 20 minutos sería modificado a dos tiempos de 10. Los músicos pusieron el grito en el cielo ya que ensayan en el foso en medio de cables e instrumentos y demoran mucho tiempo en salir. Por eso pidieron que se mantuviera el descanso en la duración que se había establecido de común acuerdo tiempo atrás. 
Bocca insistió y se descansó 10 minutos. Al volver al ensayo, el ex bailarín argentino volvió a enojarse y se retiró dejando en su lugar a su suplente. Más tarde llamó a Buttazoni y le dijo que en esas condiciones no se podía trabajar. "Me voy", dijo. 
Bocca aprovechó la ocasión para quejarse por los graves problemas de tipo burocrático y funcional a los que se vio sometido desde que ingresó al organismo oficial.  
En principio, Bocca volvería a los ensayos el lunes 1°. 
"ME VOY". Esta no es la primera vez que Bocca manifiesta su descontento en el Sodre desde que asumió al frente del Ballet en marzo de 2010. En septiembre de ese año, el director del Ballet quedó en medio de un conflicto de los funcionarios de la Administración Central, que abarcó a los del Sodre, y estuvo a punto de renunciar. 
El tema llegó hasta el presidente José Mujica, que tuvo que pedirle a su ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, que interviniera ante la Confederación de Organizaciones de Funcionarios Públicos (COFE), para que un paro general previsto para el 6 de octubre no afectara el calendario artístico. 
Ya en agosto de 2010 Bocca se vio obligado a suspender la presentación de la obra Giselle por medidas del sindicato del Sodre. "Hago la función como sea. Y si no, me retiro a mi casa muy tranquilamente", dijo. 
Por entonces, Bocca hacía una gira con el elenco del Sodre por el interior del país. "Yo ya lo dije: si suspenden otra función me voy. Termino de cumplir mi contrato que es hasta el 31 de diciembre (de 2010) y ahí ya no retorno", dijo en Paysandú. "No es ninguna amenaza. Yo estoy poniendo mi nombre, gente de afuera que viene contratada porque estoy pidiendo que venga, estoy pidiendo el favor para incentivar y ayudar. Hay cosas en las que yo también me tengo que cuidar", afirmó. 
DENUNCIA. Los problemas volvieron en 2011. A mediados del mes de septiembre de ese año, la Asociación de Funcionarios del Sodre (Afusodre) denunció a Bocca, por "represión sindical". El planteo fue hecho ante la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Diputados. Según los trabajadores, "cuando asumió, el maestro Bocca le dijo a los bailarines: nada de sindicato, el que esté en el sindicato no baila". 
Pero además, los funcionarios del Sodre tomarán medidas esta semana en reclamo de mejoras en la Rendición de Cuentas. Y esas medidas pueden afectar los ensayos con el ballet del Sodre...

Más información sobre las funciones:
BNS – BALLET NACIONAL SODRE
bns.secretaria@gmail.com
(59 8) 2 901 39 72

Y sobre el Ballet del Sodre aquí.
 

viernes, 27 de abril de 2012

Julio Bocca recibirá las llaves de Munro



Clarín - El bailarín recibirá las llaves de la ciudad. Y, junto a Mirtha Legrand y Gonzalo Heredia, pondrán sus manos en el cemento. Será el lanzamiento de las celebraciones por el centenario de la localidad.

Foto Clarín
 
Para celebrar el centenario de Munro a lo grande, se realizarán una serie de eventos de loa que podrán disfrutar todos los vecinos y que tendrá un invitado de lujo como pocos: Julio Bocca. 

Esta personalidad también dio sus primeros pasos en el barrio, ya que su formación inicial la realizó en el estudio de su madre, que también está ubicado en Munro. Los festejos arrancan el viernes con la presentación del grupo folklórico “Los Carabajal” en el Centro Cultural Munro. 

Este no es un dato menor, ya que supone la vuelta de un espectáculo grande al centro cultural del barrio y desde la Municipalidad consideran esta presentación como “una especie de reinauguración para que los vecinos lo puedan disfrutar”. 

El Secretario de Cultura y Turismo de Vicente López Rafael Staffolani, explicó al Zonal que “el sábado habrá un festejo, en Mitre y Avenida Vélez Sarsfield, con todas las colectividades que hacen al acervo cultural de nuestro barrio, mediante shows artísticos culturales y carpas con comida típica”. 

Más tarde, Julio Bocca se sumará a los festejos y estará presente en Av. Mitre y Vélez Sarsfield. Allí, recibirá la llave de la Ciudad y junto a otras personalidades destacadas como Mirtha Legrand y Gonzalo Heredia “pondrán sus manos en el cemento”, en un espacio especialmente armado para la ocasión. 

Leer la nota completa aquí.

jueves, 19 de abril de 2012

Bocca contrata a María Riccetto como primera bailarina invitada del Sodre

Copyright 2012
Ballet Theatre Foundation, Inc.
Hay que reconocer que Julio Bocca está haciendo las cosas bien en Uruguay. Acaba de contratar como bailarina invitada del Ballet Nacional del Sodre a la uruguaya María Riccetto, actual solista del American Ballet Theatre de Nueva York.

En todo caso, está haciendo las cosas con las que soñaba poder hacer en el Teatro Colón de Buenos Aires.

En efecto, en mi libro Julio Bocca, la vida en danza, relaté cómo Bocca pensaba que el primer coliseo argentino debería haber contratado como bailarines invitados a todos aquellos argentinos salidos de las filas del Instituto de Arte del Colón y desparramados por el mundo:
En 1997, Julio mantenía con el Colón una relación cordial, sobre todo desde que Raquel Rossetti había asumido la dirección de la compañía. Pero había desistido de su idea de bailar regularmente con el Ballet Estable. "Me encantaría llegar a un arreglo similar al que tiene Alessandra Ferri con la Scala de Milán, donde su contrato, hasta el 2000, estipula que baile dos funciones de la programación, sobre todo en los estrenos", declaraba Julio en 1996. En efecto, si cada uno de los bailarines argentinos que han triunfado en el exterior hubiera estado obligado por contrato a presentarse dos o tres veces al año en las temporadas regulares del Ballet Estable, éste "sería una de las mejores compañías del mundo", considera Julio.

Bocca, Guerra, Iñaki Urlezaga, Luis Ortigoza, Herman Cornejo, Paloma Herrera y Eleonora Cassano, entre otros, se han formado en el Instituto Superior de Arte y han bailado en el escenario del primer coliseo. Ninguno ha sido nunca primer bailarín del Ballet Estable y todos se han ido a trabajar al exterior. Cada temporada podría haberse oganizado alrededor de sus agendas, alternando con los primeros bailarines locales, y atrayendo así al público masivo que solía acudir al Colón en la década de los sesenta".

Julio Bocca, la vida en danza, p. 331 y 332 (ed. Aguilar) - © Derechos reservados
 María Riccetto se integrará a las filas del Ballet Nacional del Sodre el próximo primero de agosto. 

Derechos reservados

sábado, 14 de abril de 2012

Nota en el semanario Búsqueda sobre el estreno de Bayadera en el SODRE

"La Bayadera" es según Julio Bocca "un antes y un después" en el Ballet Nacional del Sodre

El Ballet Nacional del Sodre (BNS) estrenó el jueves 12 "La Bayadera", obra que estará en cartel hasta el domingo 22 en el Auditorio Nacional Adela Reta, y que significa el retorno al escenario de la Orquesta Sinfónica del Sodre para musicalizar en vivo una obra del principal elenco de danza del país.

"Es un antes y un después en el Ballet Nacional", dijo Julio Bocca, director artístico de la compañía, este viernes 13 a radio El Espectador, en referencia al trabajo de la coreógrafo rusa Natalia Makarova, quien trabajó con el elenco del BNS durante el último mes, contratada especialmente para este montaje como coreógrafa reponedora.

El argentino explicó que "La Bayadera" implica un salto de calidad para el BNS por los cambios de escenografía y la exigencia técnica para los bailarines. Explicó que el segundo acto, "las sombras" es uno de los pasajes más difíciles de todo el repertorio internacional de ballet, entre otras razones porque que el plantel femenino no deja de bailar en ningún momento.

La escenografía, proveniente de Estocolmo, fue adquirida por el BNS, por lo que podrá ser repuesta periódicamente por la compañía, explicó Bocca.

El montaje cuenta con producción (vestuario, utilería y maquillaje) del Swedish Royal Ballet y la participación como invitados de primeras figuras internacionales, como los bailarines Roberta Márquez (Royal Ballet of London), Arionel Vargas (English National Ballet) y Arsen Mehrabyan (Royal Swedish Ballet).

La obra
"La Bayadera" es una de las piezas fundamentales del repertorio de las compañías de danza clásica. El compositor Ludwig Minkus (Austria,  1826-1917) puso música a un libreto basado en dos dramas del poeta hindú Ka¯lida¯sa. El libreto fue escrito por Sergei Kuschelok y Marius Petipa, quien creó la coreografía.
Se estrenó en San Petersburgo el 23 de enero de 1877. Varias estrellas del ballet clásico han obtenido grandes lauros por sus desempeños en esta obra, entre ellas Ana Pavlova y Rudolf Nuréyev.

Funciones
Las funciones del viernes 13, sábado 14, martes 17, miércoles 18, jueves 19, viernes 20 y sábado 21 serán a las 20:00 horas, y las de los domingos 15 y 22 comenzarán a las 18:00 horas. Las entradas se venden en Red UTS, en la Sala Nelly Goitiño y en la boletería del Auditorio Nacional Adela Reta y, de lunes a domingo, de 13:00 a 19.00hrs. Los precios van de $ 100 a $ 600.

 © Semanario Búsqueda

Aquí la entrevista de Julio Bocca por El Espectador.

martes, 6 de marzo de 2012

¡¡¡ Felices 45 !!!

Julio Bocca, 1 año
Colección personal Nancy Bocca

lunes, 20 de febrero de 2012

Julio Bocca unplugged

Una nota de 7 Días que pueden leer aquí: 

A casi cinco años de su retiro, Julio Bocca reside en Montevideo, donde rearmó un humilde ballet estatal. Convive con su pareja, y por primera vez disfruta de los placeres domésticos: "Es lo que me faltó durante mi carrera".
Foto: Sandra Flomenbau
Por Daniela Rossi (Desde Montevideo)

Cuando el sol empieza a bajar para ponerse en el río de la Plata, Julio Bocca se acomoda en su sillón y prende la tele. O escucha música, prepara unos mates, abre una cerveza. Pero siempre en su casa, en su departamento de Punta Carretas, el barrio del que es vecino desde diciembre. Como mucho, sale a caminar por la rambla, cerca del agua, esa costumbre tan típica de quien vive en Montevideo. Como él, desde hace más de cuatro años.

Alumno del teatro Colón, primer bailarín del American Ballet Theatre durante veinte años, figura principal en los teatros más distinguidos del mundo, creador del Ballet Argentino, director de una fundación que lleva su nombre, hoy Bocca descansa. Pero lejos está de no trabajar: desde marzo de 2010 y al menos hasta 2013, es el director artístico del ballet del SODRE, el Servicio Oficial de Radiotelevisión y Espectáculos de Uruguay.

El sábado 22 de diciembre de 2007 bailó por última vez frente a la multitud, con el Obelisco de fondo. Después fue a festejar, comió pizza, tomó champagne, se rapó, armó las valijas y cruzó el charco. Hizo de Montevideo su lugar en el mundo, en donde quien lo reconoce lo saluda pero no lo persigue, donde descubrió su pasión por la cocina, donde disfruta de su ventanal que da al puerto, al atardecer, donde convive con su pareja desde hace tres años. "Suena bobo, pero es la verdad: lo que más disfruto de esta etapa es levantarme en mi casa y volver a ese mismo lugar a la tarde después del trabajo. Tener mi cama, mi baño, mi lugar. Es lo que me faltó durante mis 27 años de carrera", dice, claro. Tiene contados los días que pasaba en Buenos Aires cada año: eran sólo ochenta. El resto era entre hoteles y aeropuertos.

Hace unos días volvió de sus vacaciones en Punta del Este, el balneario que queda a una hora y media de su casa. Su bronceado acusa el paso por la playa, las revistas mostraron que también estuvo en el cumpleaños de Susana Giménez, él cuenta que disfrutó de una función que dio su amiga Eleonora Cassano. Ahora es tiempo de volver a la rutina en la oficina en la que está de lunes a viernes de 8.30 a 17.30, en la parte vieja de la ciudad. Llega antes que todos, se reúne con el gerente de la compañía, responde mails, ajusta calendarios. Cumple con la parte administrativa, según la define él. Después vuelve al territorio que más conoce: el de las zapatillas de baile, la barra, las piruetas frente al espejo enorme. Pero ya no como bailarín, sino como maestro, coordinador. "No. No bailo más. Ya está", asegura. Ni siquiera deja un espacio entre palabras. Suena decidido, determinante.

Sin embargo, esta mañana Bocca baila. En un rincón de la sala, vestido de jogging y remera negros, tomado de la baranda de una escalera, escucha atento y obedece las indicaciones de la belga Olga Evreinoff, repositora de "La Bayadera", pieza que estrenarán en abril. A unos metros están los sesenta chicos que integran la compañía que él dirige y que, a medida que fueron llegando, él saludó con sonrisa y nombre de pila. Cumple con los primeros ejercicios de técnica y sus pies todavía tienen memoria. La pierna sube, se estira, el empeine se aplana hasta los dedos. Cuando la clase pasa a la etapa de ensayos, él sube los escalones y vuelve a su oficina. Tiene que cumplir con una serie de reuniones programadas. "Algo tengo que hacer, pero el gimnasio me aburre, no me engancho. Entonces para mantenerme volví a tomar clases, aprovecho cuando viene algún docente. El físico está acostumbrado a esto, se siente cómodo, es lo que sabe hacer", dice mientras gira los hombros, estira la espalda, gira la cintura. Acomoda su cuerpo, que ya no sufre de uñas negras, golpes, operaciones.

-Tuvo un año y medio sabático. ¿Cómo volvió a la danza?

-En ese tiempo no hice nada de nada. Pero después me agarraron ganas de empezar de nuevo, entonces fui a algunos concursos como jurado, ¡que es espantoso! Es lindo porque retomás el contacto, ves muchas cosas, pero tenés que ser duro. Yo soy muy exigente, quiero que todo se haga bien. Me daba cosa ese rol, porque yo sé lo que cuesta estar ahí. Y después acepté dar unas master clases en Praga, algo con lo que me insistían hacía tiempo. Fui una semana y tenía que enseñar una variación. Los primeros días fueron terribles, estaba más nervioso que los chicos y tenía que parecer que no. Pero de ahí en más, agarré envión y llegaron las clases acá.

-Cuando bailaba, ¿tenía el rol de docente como una opción para el futuro?

-No, nunca, fue algo que vino después, cuando paré. Siempre decía "jamás voy a dar clases, yo no puedo, yo no puedo, no voy a servir" (risas). No me divertía, y creo que uno tiene que hacer las cosas que realmente le gusten para poder transmitirlo. Para tomar ensayos sí me veía, en la parte directiva. Pero ahora descubrí que en una clase uno puede descubrir más, corregir. Puedo aplicar ahí mi perfeccionismo. Estoy feliz como estoy, con lo que estoy haciendo.

-¿Cómo es estar al frente de una compañía?

-Esto es diferente a lo que yo había hecho en la Argentina, es una institución del Estado, algo que está por cumplir 77 años. Me siento muy bien. Gracias a las relaciones que me dejó la carrera también puedo armar un grupo de trabajo muy lindo, puede venir gente muy interesante a trabajar con los chicos. Me estoy divirtiendo y lo que me da fuerzas es la alegría con la que trabajan los chicos. Eso para mí es fundamental, saber que ante cualquier inconveniente que pueda surgir, ellos de todos modos vienen a aprender felices, con ganas. Los docentes que vienen acá se van siempre alegres. Eso me parece muy importante, sobre todo en nuestra carrera, que es algo que elegís, que no te obligan a hacerlo. Entonces si vos elegís la danza, no te pongas vos mismo palos en la rueda. Disfrutalo.

Tacuarembó, 8 de septiembre de 2010. Esa noche, el gimnasio de básquet del club Estudiantes se transformó para recibir una gala de ballet. Ese año la compañía volvió a girar por el interior del país. Algunas ciudades no la recibían desde hacía más de 50 años. "Había generaciones enteras que nunca habían visto algo así", recuerda Bocca. Cuenta de una nena que hacía danza como hobby pero jamás había visto un trabajo profesional, describe a su público de aquellas noches diferentes: "Vos veías a la familia entera acomodarse en una tribuna, una silla de plástico, lo que había en cada lugar. En otras ciudades comenzaron a recuperarse hermosos teatros, algunas sociedades italianas. Llegaban con el termo abajo del brazo y el mate en la mano". El ballet del SODRE -que tiene un 70 por ciento de bailarines uruguayos, y el resto de Argentina, Brasil, Venezuela, Perú, Paraguay y España- volvió a salir de Montevideo en 2011, y este año volverá a la ruta. "Se trata de llevar la danza a todos para que la puedan disfrutar. Estaban fascinados, maravillados, veías las caras de sorpresa", cuenta sobre los ojos que ahora los siguen más atentos, con más experiencia, más críticas, dice él. El año pasado, además de la gira, se montaron cuatro producciones, se hicieron 80 funciones al año, con 1.850 entradas agotadas cada noche. La sala del subsuelo en la que hoy ensayan es provisoria. Desde la sala principal llegan los sonidos de algunos instrumentos de la orquesta, y la que les pertenece a ellos está en obra. El edificio sufrió un incendio devastador hace 40 años y la nueva arquitectura delata su corta edad.
Aunque no tiene seguridades de su futuro (al menos no las confiesa), el proyecto que a Bocca le gustaría encabezar tiene que ver con una mezcla de todo lo que hace hoy: aprendizaje, mayor acceso de la gente a las disciplinas artísticas, trabajo. Mucha dedicación y trabajo.

-¿Ya piensa qué hará luego del SODRE?

-Mirá, la verdad que no tengo nada pensado. En algún futuro, a su tiempo, me gustaría poder dirigir el ballet del teatro Colón. Y ayudar a que haya una escuela de arte integral, que en la Argentina no hay. Que tenga primaria, secundaria, teatro, danza, pero también un laboratorio de química. Hace mucho que no salen buenos bailarines del país, y no significa que no haya talento o que los maestros sean malos. Hay maestros buenos y chicos con talento, pero no hay una unidad de trabajo.

-Bailó 20 años en el American Ballet de Nueva York. ¿No lo tienta dirigir esa compañía?

-Por un lado me gustaría, pero por otro lo veo tan difícil. No sé si me veo manejando algo tan grande y con semejante peso. En este momento no me siento preparado para hacerlo. Yo acá estoy aprendiendo cada día, armando algo. Pero soy inteligente en darme cuenta que es algo desde cero, acá no había nada. El AB está armado hace muchos años, entonces es muy difícil, hay que ver todo con otra cabeza. Es correr un riesgo, y no siento que éste sea el momento. Aunque sé que necesitan un cambio, están estancados. Pero si se da, que sea más adelante. Director uno puede ser a los 60, 70, no me corre la edad. No me corre nada.

-Eleonora Cassano está haciendo su gira de despedida. Si se lo pide, ¿se subirá al escenario para bailar en su último show?

-No, nada, ya no bailo. A abrazarla, darle besitos sí, pero no. Se hubiera retirado antes si quería que yo bailara (risas). No, no, no. La vi bailar hace poco, quedé sorprendido, se la ve divina, con mucha garra. Me dio felicidad. Pero ya está, definitivamente.

-Sigue convencido de que fue la decisión oportuna el retiro a los 40...

-Sí. A veces uno jode con que si me pagaran un millón de euros, quizá lo pensaría, ¿no? Pero estoy muy bien así, entonces no hay ninguna necesidad de volver a bailar.

-¿Qué fue la danza en su vida?

- Mi vida. Sigue siendo parte de mi vida, porque sigo amando la carrera, la danza, lo que estoy haciendo. Lo amo, todo lo relacionado a eso. Al comienzo quizá fue una especie de escapatoria, hasta que uno va aprendiendo las cosas de la vida, se va haciendo el camino.

Mientras Bocca posa junto a un ventanal que da a la calle, la gente lo mira, lo reconoce, y sigue de largo. "Acá te saludan, pero nada más. En la Argentina hay un cariño, un reconocimiento que está muy bueno, pero que es un poco obsesivo, esa cosa de ‘sos mío’", explica mientras se aprieta la cara como si fuera una abuela. "Ese cambio es también lo que uno busca acá", concluye. Siempre tuvo un vínculo muy importante con el río, el mar, cuenta. Nació en Munro y durante su infancia veraneó en Mar de Ajó. Sonríe cuando recuerda su primera visita a Río de Janeiro, a los 15, en donde se alojó en un hotel a dos cuadras de la playa Copacabana.

-Aunque prefiera quedarse en su casa, algo debe gustarle de esta ciudad, la eligió…

-Sí, claro, te permite hacer todo. Ir a lindos bares, comer bien, obras de teatro, ópera. Hay un movimiento interesante. Antes vivía más lejos, y me mudé para estar cerca, porque si no tenía que viajar mucho. Y quieras o no acá hay tráfico… (risas).

-¿Qué le pasa cuando vuelve a Buenos Aires?

-Al principio llegaba y me quería ir. Ahora ya me acostumbré. Igual todo bien, voy, estoy muy cerca, todavía tengo mi departamento, pero no sé cómo la gente aguanta eso. Yo no podría. Acá hay otro ritmo. Extraño a mis amigos, pero acá por suerte también tengo otros. Mi mamá viene a visitarme. Ya tengo mi vida instalada de esta manera.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Julio Bocca al frente del Sodre hasta 2015

MONTEVIDEO - (AFP) - El afamado ex bailarín argentino Julio Bocca, director artístico del Ballet Nacional del Sodre de Uruguay desde junio de 2010, renovará su contrato hasta 2015, informó el presidente del Consejo Directivo del Sodre, Fernando Butazzoni, en un comunicado.

Tras llegar a un acuerdo con el célebre artista, el Consejo "no ha hecho más que reconocer la brillante labor de Bocca, quien con su equipo de gestión ha realizado en 2011 una gran tarea no solamente artística sino también de planificación estratégica del ballet", aseguró Butazzoni, citado en el comunicado.

El ballet nacional culminó una exitosa temporada 2011 uniéndose la semana pasada a una popular murga para un espectáculo gratuito de cierre de los festejos por el bicentenario del inicio de la independencia uruguaya de España.

Para 2012, Bocca ya anunció el estreno de "La Bayadera" en abril, la presentación de una "Gala de Ballet" en junio, y de "Tres hologramas", obra para la que convocó al coreógrafo Martín Inthamoussu y al músico Jorge Drexler.

Además, está prevista la realización de giras por el interior del país y una internacional.

martes, 27 de diciembre de 2011

La danza, los bailarines y la televisión chatarra

Hay guerra entre los bailarines argentinos que hicieron y hacen la gloria del ballet nacional en el extranjero.

Una polémica opone desde hace unos días a Maximiliano Guerra, Iñaki Urlezaga y Paloma Herrera por un lado, y Hernán Piquín, Julio Bocca y Laura Fidalgo por el otro.

¿Sobre qué se pelean? Pues sobre si los bailarines deberían participar en programas como "Bailando por un sueño", del impresentable Marcelo Tinelli, como lo ha hecho Hernán Piquín en los últimos meses (ganando, de hecho, el certamen, junto a Noelia Pompa, que padece de pseudoacondroplasia).

La batalla la arrancó sin querer Paloma Herrera, principal dancer en el American Ballet Theatre de Nueva York, al declarar al diario Perfil, al ser preguntada acerca de si programas como el de Tinelli ayudaban a la difusión del ballet: "No sé. Sé que hay discusiones, y se pierde el foco de la danza. Si es gente que quiere ser famosa, yo la respeto. Cada uno tiene sus gustos. Hay gente que mira películas para distraerse; a mí me gustan las películas para pensar. Si en ‘Bailando por un sueño’ la gente se divierte, me parece fantástico, ¡pero no me vengas a decir que eso está ayudando al mundo del ballet! ¡No! La gente que le tiene pánico a ir al Teatro Colón, ve el programa de Tinelli y le sigue teniendo pánico al Teatro Colón".

Maximiliano Guerra, en la misma sintonía, declaró: "ShowMatch fue cambiando la dirección: se fue para el lado del escándalo y lo amarillista, en vez de seguir pensando en el sueño por el cual competía el soñador. Cambió de esencia. Tampoco es una crítica a Hernán porque él es un gran bailarín.  Me parece que está desperdiciado en un programa así. 

Al bailarín internacional Iñaki Urlezaga tampoco le parece que el programa de Tinelli sea una obra maestra: "Yo no podría hacer lo que hace Piquín. Es difícil estar en la tele sin un quilombo. Por mi personalidad, es bastante jodido soportar la cosa pesada que se arma. El escándalo no sé si está inducido, pero hay que hacer algo para que el rating suba".

Como si el ataque hubiera sido contra el bailarín y no contra el programa, Julio Bocca sintió la necesidad de salir a defender a Piquín, aconsejándole "hacer oídos sordos de las criticas".

Y últimamente, fue la vedette Laura Fildalgo la que critícó a Paloma Herrera, con ataques personales que rozaron el insulto, tildándola de "soberbia" y "egocéntrica": “La admiración que tenía por ella se me fue bajo fondo. Paloma siempre fue cerrada. Vi su forma de manejarse en un almuerzo con Mirtha Legrand y actuaba así... callada, metida para adentro, y me dije, 'no, es una estúpida'". Y remató: "La combinación de artista y mala persona, a mí no me gusta, me cae mal".

Les dejo juzgar por ustedes mismos si lo que hizo Hernán Piquín ayudó o no a la danza:



jueves, 22 de diciembre de 2011

El Ballel del Sodre pone punto final a los festejos por el Bicentenario de Uruguay

Cierre entre zapatillas de punta y marcha camión

El Ballet Nacional del Sodre y la murga Agarrate Catalina podrán punto final a los festejos del Bicentenario esta noche en la Canteras del Parque Rodó 

Un 2011 exitoso de principio a fin para Agarrate Catalina: en marzo la murga obtuvo el primer puesto en el certamen...

Nota publicada en El Observador el jueves 22 de diciembre de 2011

Nadie hubiera creído hace tres años que a la hora de escoger un espectáculo que representara la identidad nacional para cerrar los actos conmemorativos del Bicentenario pudiera elegirse un espectáculo de ballet. En ese entonces el edificio del Auditorio Nacional Adela Reta, que este año quedó desbordado con cada puesta del cuerpo del Sodre, era apenas un pozo repleto de escombros.

Pero en el último tiempo la realidad de esa rama artística ha tenido cambios notorios. El Ballet Nacional, bajo la dirección de Julio Bocca, demostró que lo que hasta hace poco era una expresión clásica que respondía a elites, podía convertirse en un arte popular capaz de llenar auditorios y agotar entradas.

Es  por ello que tiene sentido ver esta noche en un espacio público fragmentos de puestas como El Cascanueces, El Corsario, Adagietto y Doble Corchea. De igual forma, también es entendible que el Ballet Nacional se presente a la par de una murga popular y exitosa como Agarrate Catalina, que inauguró el año con la conquista del primer puesto en el certamen oficial del Carnaval.

Aunque a simple vista la murga y el ballet poco tengan que ver, en el presente ambos tienen la capacidad de despertar el interés de los uruguayos y a su manera forman parte de su identidad.

Así, esta noche las delicadas zapatillas de punta compartirán escenario con la marcha camión de la ex murga joven, que hará un show especial para celebrar sus diez años de carrera. No faltarán los cuplés y retiradas más recordados de años anteriores, pero tampoco el destaque de su último repertorio: Gente común.

Con su presencia, la Comisión Bicentenario también saldará una cuenta pendiente con el género. Su ausencia en la gala central, realizada el pasado 10 de octubre, fue uno de los aspectos más reclamados por los uruguayos en redes sociales.

El espectáculo de clausura comenzará a las 21 horas, en las Canteras del Parque Rodó donde ya se está armado un gran escenario al que se podrá acceder en forma gratuita.

El Cascanueces, uno de los espectáculos que podrá verse y que estuvo en cartel hasta el pasado 20 de diciembre en el Auditorio Nacional Adela Reta, tiene el mérito de ser totalmente uruguayo, desde los bailarines, hasta la utilería, el vestuario y la escenografía.

A su vez, con la gala de ballet a cargo de Bocca, los uruguayos verán esta noche cómo se recupera un patrimonio perdido, ya que en la década del 50 era habitual ver a bailarines del Sodre en espacios públicos.

En una entrevista, realizada en junio de este año por El Observador,  Bocca recordó que en 1955 el ballet del Sodre salía de gira por todo el país, en una intención de sacar la expresión artística “fuera de los templos”.

“Hay fotos de espectáculos en el Parque Rodó, en el Parque Rivera a los que la gente concurría masivamente. Lo que pasa es que luego se fue perdiendo esa característica, y lo que hago es tratar de recuperar algo que ya estaba en la historia”, contó.

En ese entonces, el director del Ballet Nacional, también reveló sus intenciones de brindar más protagonismo a coreógrafos locales en futuras puestas. Así, para el año próximo está previsto el estreno de la pieza uruguaya Tres Hologramas, con música de Jorge Drexler y coreografías de Martín Inthamoussú.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Julio Bocca el desnudo en TN

Santo Biasatti entrevistó a Julio Bocca, en Otro Tema. El ex bailarín se refirió a muchos aspectos de su vida, como su actual gestión en el Ballet Nacional de Uruguay. Dos momentos de gran emoción son, en el segundo video, cuando recuerda su despedida en Nueva York en 2006 y en la avenida 9 de Julio al año siguiente. Muy recomendable.

Primera parte:



Segunda parte

sábado, 5 de noviembre de 2011

Entrevista a Julio Bocca en la revista Hola

La revista ¡Hola! acaba de publicar una entrevista a Julio Bocca. Pueden leer la entrada original aquí... o mejor aún, comprar la revista.

Julio Bocca: "Por primera vez me siento con los pies sobre la tierra"

Siempre lo tuvo claro y lo repitió casi hasta el hartazgo. “A los 40 me retiro”, decía Julio Bocca (44) cada vez que le preguntaban. Y cumplió con su palabra. El 22 de diciembre de 2007, después de veintisiete años sobre los escenarios más importantes del mundo, el máximo bailarín de Argentina bajó definitivamente el telón de su carrera con un show en el Obelisco.

Unos meses más tarde, se instaló en Montevideo y, como él mismo dice, “comenzó de cero”. Nueva vida, nueva casa, nuevos amigos y unas enormes ganas de no hacer nada. Pero en marzo del año pasado le ofrecieron ser el director artístico del Ballet Nacional del Sodre y aceptó.

Fotos: Ignacio Arnedo / Revista ¡Hola!
–¿Cómo te definirías en este nuevo papel?

–Disciplinado, constante, respetuoso… Yo me siento feliz y muy seguro con lo que estoy haciendo, y creo que eso es fundamental: con esa seguridad puedo salir a pelear por lo que quiero conseguir.

–¿Cuánto hace que estás viviendo en Montevideo?

–Tres años, casi al toque después del retiro. Necesitaba tranquilidad, desaparecer… Tenía miedo de quedarme en Buenos Aires y estar todo el tiempo encerrado en mi departamento para evitar los autógrafos, las fotos… Es algo que siempre agradecí, pero necesitaba encontrarme conmigo mismo.

–¿Fue como empezar de cero?

–Así es. Tuve que armar mi grupo de amigos. Al comienzo, era extraño porque me pedían que les contara anécdotas y si íbamos a algún lugar nos sacaban fotos y ellos no estaban acostumbrados a eso. Tuvimos que ir acomodándonos; por suerte, me crucé con muy buena gente en quien poder confiar.

–¿Cómo es el trato con el público?

–Acá nadie se me acerca. Es muy aliviador porque me siento uno más, voy a un restaurante y me atienden igual que a todos… Es muy lindo porque durante veintisiete años fui “el primero”, “el de las fotos” y por primera vez me siento con los pies sobre la tierra. Pasó el fanatismo y puedo disfrutar del cariño de la gente desde otro lugar.

–¿Recordás cómo fueron las horas posteriores a tu último show?

–Bajó el telón, me fui a casa y ahí me di cuenta de que ya no tenía la danza… ¿Y ahora qué? Me bañé, me fui a la fiesta de despedida y di por terminada mi carrera de bailarín. Después me tomé un año y medio para hacer nada: me levantaba a la hora que quería, comía y tomaba lo que se me antojaba, viajaba sólo si tenía ganas… Necesitaba estar en mi cama, ir al supermercado, cocinar. Descubrí que me encanta la cocina, reinventar recetas.

–¿No le tuviste miedo al vacío?

–¡Para nada! Siempre supe que iba a bailar hasta los 40 y  fui armando mi retiro. Tenía mi escuela, el Ballet Argentino y sabía que me iban a llamar para dirigir porque era algo que me habían ofrecido varias veces.

–¿Por qué a los 40?

–Es que fueron muchos años como bailarín, trabajados con mucha intensidad. Sentía que ya no tenía nada nuevo por descubrir y, al mismo tiempo, estaba cansado, no quería seguir bailando sin pasión. Prefiero que el público me siga preguntando “¿cuándo volvés?”, y que no se pregunten “¿cuándo se retira éste?”. [Se ríe.]

–¿Qué pasó con el ego del bailarín, ese que tiene todo artista para mostrarse, gustar, recibir el aplauso?
–Los aplausos son un agradecimiento a lo que uno da, pero yo no estudié mañana, tarde y noche pensando en el aplauso. Tuve la suerte de ser muy reconocido, pero nunca trabajé para eso.
–¿Cuánto creés que hubo de suerte en tu camino?
–No sé si fue suerte, destino o qué, pero siento que me fueron apareciendo cosas y oportunidades de las que aprendí y fui aprovechando.

–¿Alguna vez sentís que atravesaste una crisis vocacional?

–A los 25, después de cinco o seis años sin tomarme vacaciones, sufrí un período de mucho cansancio. En ese momento, ya tenía dos operaciones de rodilla y no sabía hasta cuándo me iba a dar el cuerpo. Entonces, me llamaban de la Opera de París y decía que sí, me convocaban del Bolshoi de Moscú o del Covent Garden de Londres… ¿cómo iba a negarme? Tuve que volver al psicólogo para aprender a decir que no porque estaba haciendo funciones frías, distantes.

–¿Cuán importante fue tu familia en tu carrera?

–Fundamentales. Mi abuelo Nando, mi abuela Teresa y mi mamá Nancy siempre me apoyaron, sobre todo en esta carrera… Un varón que estudia danza…

–¿Vos tuviste que enfrentarte a ese tipo de prejuicios?

–Nunca me importó lo que decían, todo lo que escuchaba me entraba por un oído y me salía por otro. En el mundo del ballet no pasa nada diferente de lo que se vive en un estudio de arquitectura o en un buffet de abogados.

–¿Qué cosas siguen intactas de aquel chico que a los 8 años tomaba el tren para ir a sus clases de ballet?

–Todo lo que se ve… Con más experiencia, con un poco más de sabiduría, pero yo me sigo divirtiendo como cuando tenía 8 años. También hay algo de la sorpresa, el capricho y la insistencia que tienen los chicos que aún siguen presentes en mí.

–¿Alguna vez dijiste “cuando me retire será para comer papás fritas y tomar cerveza sin culpa”?

–¡Eso lo hago! Papas fritas no tanto, pero mi cervecita está. Cuando termino de trabajar, agarro la rambla con el auto, llego a casa, me siento en el balcón mirando el río y tomo mi copita de champagne, mi vinito o mi fernet con gaseosa.

–¿Estás en pareja?

–Sí, desde hace dos años.

–¿Sos difícil para el amor?

–Como cualquier ser humano, con lo bueno, lo malo, lo complicado… Con los años aprendí a allanar el camino del amor, aprendí a ceder, a no poner palos en la rueda.

–¿Quisiste o te quisieron más?

–A lo largo de mi vida tuve parejas estables, amé sin ser correspondido y también estuve cómodo con alguien por el solo hecho de estar acompañado.

–¿Te gustaría ser padre?

–La idea de la paternidad siempre está latente, pero tal vez en otro momento tenía más ganas… Ahora ya no tanto.

–¿Cuál es tu máxima fantasía?

–Tener un gran barco. Es un sueño que tengo desde siempre y no quiero perderlo. Me encanta leer revistas de náutica. Tal vez algún día venda todo lo que tengo, me compre un barco y me vaya a vivir flotando.

–Si tuvieras un espejo delante y te miraras a los ojos durante algunos minutos, ¿qué te dirías?
–[Piensa.] Me diría “gracias por todo lo que diste y lo que seguís dando, seguí aprendiendo, no aflojes, no te dejes estar”. Creo que algunas veces me preguntaría “¿por qué no estás sonriendo, si tenés todo?”.

–¿A veces te olvidás de sonreír?

–Cada vez menos… Aprendí a cambiar mi cabeza y entendí que lo malo se puede transformar en bueno y que todo es posible, aunque haya días en los que me nuble la cabeza.
 
Texto: Sebastián Fernández Zini
Fotos: Ignacio Arnedo