sábado, 19 de abril de 2008

Felicitas, amor, crimen y misterio, por el Ballet Argentino

El Ballet Argentino realizará el sábado 26 de abril, en el teatro El Círculo de Rosario el estreno mundial de Felicitas, amor, crimen y misterio, una obra coreografiada por Ana María Stekelman.

Este ballet con 30 artistas en escena y un vestuario de más de 80 trajes diseñados por Renata Shussheim, cuenta además con guión de Elio Marchi, música original y dirección musical de Sergio Vainikoff, diseño escenográfico de Tito Egurza y diseño de iluminación de José Luis Fiorruccio.

La obra será interpretada por Cecilia Figaredo en el rol del título, y acompañada alternativamente por Lucas Segovia e Igor Yebra, como los protagonistas masculinos de la historia, junto a Victoria Balanza, Benjamín Parada y el Ballet Argentino que dirige Julio Bocca, más la participación especial de Raúl Candal y la actuación en vivo del conjunto de percusionistas Tamboreros del Río de la Plata.

Las próximas fechas son:
  • sábado 26 a las 21h y domingo 27 de abril a las 19h
    Rosario - Teatro El Círculo
    Localidades en venta en el teatro: Laprida 1223 - Tel: (0341) 4245349 / 4483784
  • viernes 9 al domingo 18 de mayo
    Buenos Aires - Teatro Opera
    Localidades: a través de Ticketek (5237-7200) o en el teatro: Corrientes 860
  • sábado 24 y domingo 25 de mayo
    La Plata - Teatro Coliseo Podestá
    Localidades en venta en el teatro: (0221) 424-8457
  • jueves 5 al domingo 29 de junio
    Madrid - Teatro Gran Vía
    Entradas en venta en el teatro o en El Corte Inglés
Este ballet es una adaptación libre de los hechos que a mediados del siglo XIX rodearon al vida y muerte de Felicitas Guerrero, una dama de la alta sociedad criolla de Buenos Aires, considerada una de las mujeres más bellas y de mayor fortuna de la República Argentina, que perdiera a su primer marido y a su hijo a raíz de la epidemia de fiebre amarilla y que fuera asesinada una noche de carnaval por un pretendiente despechado, luego de anunciar a la sociedad que estaba dispuesta a casarse con otro hombre.

Como únicos herederos de toda su fortuna, sus padres emplearon ese dinero en erigir en su honor una fantástica iglesia a la que llamaron Santa Felicitas y que aún perdura en el porteño barrio de Barracas.

Con el tiempo, se instaló la leyenda de que de vez en cuando las campanas de la Iglesia suenan sin que nadie las toque y que en el atrio se ve vagar el alma en pena de la infortunada joven y que si por las noches las mujeres que sufren penas de amor dejan atados sus pañuelos en las rejas de la Iglesia, a la mañana siguiente estos aparecerán humedecidos por las lágrimas de la difunta alejando así todos sus pesares.

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